Autor: Enrique Calabuig Marin

  • Los Lakers presentan su candidatura

    Los Lakers presentan su candidatura

    El conjunto angelino sigue acumulando buenas sensaciones ante rivales exigentes tras un inicio de temporada para olvidar

    La revolución en la NBA tiene nombres y apellidos: Los Ángeles Lakers. Un equipo que arrancó con más sombras que luces, con la sensación de que sus tres estrellas no eran compatibles y con una fragilidad defensiva que apuntaba a lo peor, ha sido capaz de dar un golpe sobre la mesa en el momento más decisivo de la temporada.

    Lo que antes era miedo ahora se ha convertido en solidez a lomos de un histórico Luka Doncic que, quizás, llega demasiado tarde para el MVP, pero que ha afilado los colmillos en un momento en el que solo los grandes saben hacerlo. 

    Las bajas lastraron al conjunto angelino durante gran parte de la temporada y por momentos incluso llegaron a coquetear con los puestos de “play-in”, pero una vez todos sanos están protagonizando una narrativa digna del Óscar. Las sombras sobre el funcionamiento del tridente LeBron-Reaves-Doncic eran alargadas y los números hablaban por sí mismos, pero ahora todo ha cambiado.

    A raíz del crecimiento del esloveno y de la vuelta a las canchas del rey, los angelinos son el mejor ataque de la NBA y la décima mejor defensa, algo impensable meses atrás. Los triunfos consecutivos ante rivales contender como son los Knicks, Timberwolves, Nuggets o Rockets les han hecho subir en las quinielas y ya miran a los más grandes de tú a tú. 

    No se puede entender este ascenso sin la figura de Marcus Smart, el pegamento del equipo. Se está volviendo a asemejar al de los Celtics y sin hacer grandes actuaciones en lo que se refiere a la anotación, está siendo desequilibrante desde la parcela defensiva. No duda en tirarse al suelo a por el balón y su intensidad se está contagiando al resto de sus compañeros, incluso a Deandre Ayton. El pívot, criticado por hacer “números vacíos”, ha crecido en defensa y se está haciendo fuerte en la zona partido tras partido. 

    No son los únicos “secundarios” que están practicando su mejor baloncesto de la temporada. Hachimura, con unos aciertos desde el triple sensacionales, está ofreciendo mil garantías en ataque, mientras que LaRavia se ha ganado un hueco a pulso en la rotación gracias a su gran defensa. Kennard ha caído de pie en el conjunto de las estrellas, mientras que Vanderbilt sigue siendo importante en la zona. 

    ¿Hasta dónde llegarán estos Lakers? Nadie lo sabe y en el baloncesto nada se puede prever, pero lo que está claro es que no tendrán un camino sencillo. Si todo sigue su cauce, en primera ronda podrían verse las caras ante Timberwolves, Nuggets o Rockets. La conferencia oeste en los “play-offs” será una carnicería y es que en segunda ronda, sobre el papel, aguardarán Oklahoma City Thunder. Parece difícil imaginarse a estos Lakers superando tantas eliminatorias, pero con Doncic, Reaves y LeBron a su máximo nivel, nada se puede dar por hecho.

  • ¿Está la NBA en buenas manos?

    ¿Está la NBA en buenas manos?

    El paso del tiempo es inevitable y en la élite más absoluta del deporte mundial, todavía más. Nadie en la faz de la tierra puede escaquearse de la erosión creada por los años, ni siquiera los LeBron James, Stephen Curry o Kevin Durant de turno. Aunque pueda parecer imposible y algo muy lejano, el paso de la antorcha en la mejor liga de baloncesto del mundo está más cerca que nunca y sobre esto la NBA es experta.

    La liga, durante su extensa historia, se ha visto obligada a enfrentarse a este reto en numerosas ocasiones y a lomos de grandes figuras ha conseguido seguir hacia delante. ¿Lo hará por enésima vez? Sobre el papel, la respuesta parece clara.

    Internacionalización

    Bien es cierto que el paradigma en la NBA actual difiere mucho de lo visto años atrás. Las figuras americanas comandaban la liga con puño de hierro y los europeos quedaban relegados a un segundo plano en lo que a importancia se refiere. Michael Jordan, Larry Bird, Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Tim Duncan, Kobe Bryant, Shaquille O’Neal, LeBron James o Stephen Curry. Para muchos, estos son los mejores jugadores de la historia y todos parten con un aspecto en común, su nacionalidad. 

    En los últimos años, la globalización, tan ansiada por la NBA, ha hecho que el testigo cambie y que las grandes estrellas no sean estadounidenses. Europa, y el resto del mundo en general, entró con fuerza en el panorama baloncestístico, de hecho, solo hay que analizarlo con los datos en la mano . Los últimos siete MVPs son de jugadores no estadounidenses y mirando hacia el futuro, esta tónica apunta a seguir varios años más.

    Jokic, Shai, Doncic, Wembanyama y Antetokounmpo se han instaurado en la cúspide del baloncesto mundial siendo todos europeos a excepción del base de los Oklahoma City Thunder, quien nació en Toronto, Canadá. Se augura difícil pensar que el mejor jugador de la temporada esté fuera de esta lista y quizás, varios de estos, deberían empezar a estar incluidos en conversaciones incómodas. 

    El primero es, como no, Nikola Jokic. El serbio ha normalizado terminar noche tras noche con un triple doble bajo el brazo y ha redefinido la figura del pívot moderno. Su visión de juego, su inteligencia táctica y su capacidad para controlar absolutamente todo lo que pasa en la pista le han llevado a dominar la liga sin un físico atlético. Sus líneas estadísticas no son propias de un cinco, pero para él ya es habitual algo que en la antigüedad era anómalo.

    El MVP Shai también está empezando a ganar enteros en varias conversaciones. Su temporada 2024-2025 fue brutal y está a la altura de muy pocos en la historia. Ganó todo lo que se podía ganar sin despeinarse y aupó a OKC hacia su primer anillo.. Otro que está rompiendo récords con una facilidad pasmosa es Doncic. Su traspaso a los Lakers revolucionó la NBA y dentro del gran mercado de Los Ángeles apunta a reescribir la historia de la franquicia.

    En manos de Wembanyama pasa gran parte del futuro del baloncesto. Pocos jugadores generan tanta expectación como el francés, siendo este una combinación espectacular de altura, coordinación, tiro exterior y defensa que parece sacada de un videojuego. Por otro lado está Antetokounmpo con su futuro en el aire. Tras sus dos MVPs en Milwaukee, su marcha parece más cerca que nunca, por lo que la liga aguarda uno de los movimientos más importantes de los próximos años

    ¿Esto significa que Estados Unidos se está quedando sin figuras? Absolutamente no. Anthony Edwards, Jayson Tatum, Cade Cunningham, Jalen Brunson o Tyrese Halliburton son algunos de los nombres que también están llamados a dominar la liga. La transición generacional no es sencilla, pero la NBA la está preparando de la mejor manera. La mezcla perfecta entre talento joven, diversidad internacional y la creación de narrativas promete más emoción que nunca. 

  • Marzo desata la tormenta de las clásicas

    Marzo desata la tormenta de las clásicas

    Como viene siendo habitual a lo largo de los años, en cuanto marzo abre el telón, la espera llega a su fin. Los meses de descanso ya han quedado en el pasado y el mundo de la bicicleta se prepara para una primavera de infarto. El pelotón, tras haber recuperado fuerzas durante el invierno, afronta un mes decisivo plagado de clásicas y monumentos. Desde la locura de Strade Bianche o París-Niza hasta los adoquines camino de Flandes y Roubaix. A todo esto deberán enfrentarse los mejores ciclistas del mundo en el preludio de un año loco.

    El pistoletazo de salida a las grandes citas lo dará la Strade Bianche este sábado. Los 13 tramos de “sterrato” antes de la icónica meta en Siena dictarán sentencia en una prueba donde todos los focos apuntan a Tadej Pogacar. Quizás esto suele pasar inadvertido, ya que, pese a haberse ganado un hueco en el corazón de todos los amantes del ciclismo y ser considerada como una de las grandes citas del curso, es la clásica menos clásica y en 2026 celebrará únicamente su 20ª edición.

    La afición jalea a Pogacar durante la edición del 2025 / Strade Bianche

    Junto a Fabian Cancellara, el esloveno es el ciclista con más triunfos en las carreteras de “sterrato” de la Toscana. Ha convertido las victorias en rutina y no deja de ser una rareza histórica. Eso sí, no correrá solo y enfrente tendrá una gran lista de rivales con los colmillos afilados. Paul Seixas, vigente vencedor de Algarve frente a Juan Ayuso y en la Faun-Ardèche Classic, que viene de romper un récord del propio Pogacar, afronta, a sus 19 años, el reto de vencer al esloveno. Otros nombres a destacar para la prueba italiana son Isaac del Toro, Tom Pidcock, Wout Van Aert o Ben Healy. 

    Un día más tarde, el domingo, arrancará la aclamada París-Niza. Para ver sus inicios hay que remontarse hasta 1933 cuando Albert Lejeune, director de “Le Petit Journal” y “Le Petit Niçois”, decidió crear una prueba para establecer un vínculo entre ambos periódicos. Desde entonces, “la carrera hacia el sol”, se ha convertido en una de las pruebas más famosas de la temporada con la huella de ciclistas como Eddy Merckx, Sean Kelly, Alberto Contador, Tadej Pogacar o Primoz Roglic. 

    Sin Matteo Jorgenson, vencedor de las dos últimas ediciones, la prueba busca un nuevo portador del maillot amarillo. Ocho etapas decidirán qué ciclista reinará en la Costa Azul y son muchos los nombres que optan a ese privilegio. Si hay una figura que sobresale por encima del resto es la de Jonas Vingegaard. Tras él, estarán un renovado Juan Ayuso y un siempre intenso Joao Almeida. 

    Sin llegadas en alto

    “Sin llegadas en alto”, recoge el cartel de la Tirreno-Adriático 2026. Un punto que puede generar optimismo para los velocistas del pelotón, pero nada más lejos de la realidad, la prueba italiana afronta una de las ediciones más emboscadas y exigentes que se recuerdan. El tridente lo portará el ciclista que mejor sepa reinar en el caos, en un recorrido donde se ensalza la táctica sobre la potencia bruta en las rampas infernales. 

    ¿Los principales favoritos? La lista es extensa y hay muchas variantes, pero siempre que participe Primoz Roglic debe tener ese hueco de privilegio. Junto a él, apuntan a lo más alto ciclistas de la talla de Isaac del Toro, Van der Poel, van Aert, Jorgenson, Felix Gall o Filippo Ganna. 

    Las cartas están sobre la mesa, el futuro apunta a ser apasionante y la historia aguarda a ser reescrita por algunos elegidos. El trono está claro quien lo ocupa, pero son muchos los aspirantes a derrocarlo en una primavera tan bonita como esperada. 

  • El acelerón de Alcaraz hacia la historia

    El acelerón de Alcaraz hacia la historia

    No hay quien lo pare, apenas 22 primaveras y su trayectoria ya es digna de los mejores tenistas de la historia. Derechas veloces, dejadas sorprendentes, passings increíbles o voleas inverosímiles. Todo esto y mucho más forma parte del repertorio de Carlos Alcaraz, un tenista que está desafiando a la historia y que apunta a pulverizar todos los récords habidos y por haber. 

    En 2019, cuando dio sus primeros golpes en la élite del tenis mundial, pocos podían prever la magnitud del tenista que se estaba cociendo. La proyección, a la par que la ilusión, era tremenda, pero ni los más expertos vaticinaban un futuro tan exitoso. Su nombre empezó a ganar enteros cuando venció a Sinner en el Challenger de Alicante, siendo el primer tenista del 2003 en lograr un triunfo en un torneo de esta índole. 

    Carlos Alcaraz levanta el trofeo en Australia / AUS Open

    En el año de la pandemia ganó su primer partido ATP con 16 años y 10 meses en Rio de Janeiro, terminando la temporada entre los 250 mejores del mundo. Los récords de precocidad se le empezaban a caer de los bolsillos torneo tras torneo y fue en 2022 cuando llegó definitivamente para quedarse con un espectacular cambio físico.

    Por aquel entonces se coronó como campeón del US Open, proeza que le catapultó hasta el número uno mundial. Tras ello, empezó a coleccionar trofeos en todas las superficies y hasta el momento, son siete los Grand Slams levantados por el murciano. Eso sí, teniendo en cuenta su edad, el estado en el que está y el nivel del resto del circuito, es difícil no aventurarse a decir que puede llegar a una cifra sonrojante al final de su carrera. 

    Como todo en esta vida, su historia no está exenta de baches y momentos duros. Los JJOO de París fueron uno de ellos, tras uno de los mejores partidos de la historia del tenis, el murciano se tuvo que conformar con la plata en favor de Novak Djokovic. Por su cabeza brotó la sensación de que había fallado a todo un país, pero no tardaría en resarcirse.

    Adiós a Ferrero

    Hace justo 70 días, el mundo del tenis recibió una noticia que le dejó helado, Alcaraz había decidido prescindir de los servicios de Juan Carlos Ferrero. “Juanki” había sido mucho más que un entrenador para el murciano, él fue quien declinó ofertas de tenistas de élite mundial para centrarse en un joven de 15 años. Mucho se especuló sobre ello, los motivos de la separación se desconocían y el futuro no parecía certero, pero Carlitos se ha encargado de disipar todas las dudas en este arranque de temporada.

    El gran debe en la corta carrera de Alcaraz estaba en el Open de Australia, pero en este 2026 su rendimiento creció lo suficiente como para reinar en el primer grande de la temporada. Tras ello llegó Doha, donde nadie pudo hacerle sombra y sumó su 26º título ATP cediendo solo un set en todo el campeonato. De esta manera tiene garantizado el número uno hasta la gira de tierra al superar a Sinner con más de 3000 puntos. 

    12-0 y el tenista más joven de la historia en ganar los cuatro grandes. Este es el balance del español hasta el momento en la presente temporada. A su evolución en el juego le ha seguido una clara mejoría en el aspecto mental y la posibilidad de ganar los cuatro Grand Slams de la temporada parece más real que nunca. Bien es cierto que en el tenis nada está escrito y Sinner tiene mucho que decir al respecto, pero los mimbres ahí están. Una cosa es cierta y es que Carlos Alcaraz está destinado a hacer historia. 

  • Un canario brilla en la NBA

    Un canario brilla en la NBA

    Versatilidad, inteligencia y sacrificio.  Así es la nueva cara del baloncesto español.  Así es Santi Aldama, ala-pívot de los Memphis Grizzlies y candidato al mejor sexto hombre de la NBA.

    Aldama no es un ejemplo típico de europeo en la NBA, como lo fueron Doncic, los Gasol o Jokic.  No llegó a la mejor liga del mundo desde el viejo continente, sino que él ya estaba en Estados Unidos.  Jugó para los Loyola Greyhounds de la Universidad Loyola Maryland y dos años le bastaron para dejar su huella.  Después de perderse los primeros 22 partidos de su temporada de novato por una lesión, una vez recuperado promedió 15,2 puntos y 7,6 rebotes por partido, dejando pinceladas del gran jugador en el que se iba a convertir. 

    Su segunda temporada, la 20-21, creció como jugador, subiendo a 21,2 puntos y 10,1 rebotes.  Fue la estrella y lideró a su equipo. Su capacidad para anotar en diferentes situaciones y su actitud llamaron la atención de los scouts de la NBA, quienes lo vieron como una pieza interesante para sus equipos.  

    Llegada a la NBA

    Con el número 30 del Draft llegó el canario a la mejor liga del mundo.  Fue drafteado por Utah Jazz en el 2021 y posteriormente enviado a Memphis dónde firmó un contrato por cuatro temporadas.  En su temporada rookie (2021-2022), participó en 32 partidos, con unos promedios de 4,1 puntos y 2,7 rebotes en 11,3 minutos por encuentro.  La adaptación no fue fácil.  

    Su segundo año fue muy diferente.  Santi era un jugador mucho más hecho y eso lo agradecieron los Grizzlies, que le dieron un rol mucho más importante.  Disputó 77 partidos, 20 como titular, con promedios de 9 puntos, 4,8 rebotes, 1,3 asistencias en 21,8 minutos por encuentro.  La mejora en el tiro exterior y su mayor presencia defensiva fueron claves, convirtiéndolo en un jugador clave para Taylor Jenkins.

    Santi Aldama durante un calentamiento previo a un partido // NBA Spain

    Temporada de consolidación

    La temporada 2023-2024 fue clave para Aldama, ya que dió un pasó hacia delante en su desarrollo. Con un rol más destacado en la rotación, tuvo promedios de 13 puntos, 7,6 rebotes y 3,8 asistencias por partido, con un 47% en tiros de campo. Además, fue titular en la mayoría de los partidos y superó los 30 minutos jugados en varios partidos

    Su evolución, tanto ofensiva, como defensiva ha sido muy notable. Ha mejorado su capacidad para generar su propio tiro, su lanzamiento de tres y su defensa perimetral. Este hecho le ha permitido ganarse la confianza del cuerpo técnico, de Taylor Jenkins y de sus compañeros. Su versatilidad le ha permitido tener un hueco en unos Grizzlies muy competitivos. jugando en diferentes posiciones y adaptándose a todas las necesidades del equipo. 

    El socio perfecto de Ja Morant

    Santi Aldama y el base de Carolina del Sur forman una dupla que tiene a toda Memphis ilusionada.  Los Grizzlies son cuartos en el oeste, estando por delante de franquicias como Lakers, Golden State, Minnesota o Clippers. 

    Tras todos los problemas extradeportivos de Morant, los secundarios tuvieron que erigirse en la temporada pasada para salvar a un equipo sumergido entre las bajas.  Ahí apareció Santi.  Cuando más se necesitaba, dió un paso al frente y se hizo un nombre dentro de la mejor competición de baloncesto del mundo.  Ahora, en la temporada 24-25, el equipo está sano y cuenta con todos sus activos.  Santi está en la conversación para ganar el premio al mejor sexto hombre de la NBA y tiene promedios de 12,7 puntos, 6,7 rebotes y 2,8 asistencias. Su techo es el cielo y el de los Grizzlies el anillo.

    Aldama subiendo el balón durante un partido // NBA Spain

    Memphis está cultivando una cultura de equipo ganador, prácticamente todos sus jugadores son drafteados por ellos y la química que tienen es envidiable.  Cada uno tiene claro cuál es su rol, no hay egos.  Esto se traduce en un récord de 43 victorias y 25 derrotas.  El equipo de Taylor Jenkins es una máquina, que se está empezando a convertir en perfecta. 

    Situación contractual

    Actualmente Aldama tiene garantizados 3,9 millones de dólares para esta temporada y tras los números que está cuajando y las sensaciones que da en pista, está en el momento clave de su carrera.  Este verano acaba contrato y podría ser agente libre restringido.  Memphis tiene la opción de extender su contrato antes de que finalice la campaña, y dada su progresión y estatus en la liga, no sería descabellado que le ofrezcan un buen pellizco de dólares.

    Muchos equipos de la liga han mostrado interés en su perfil y podría recibir ofertas importantes en el mercado. Aún queda tiempo para saber si habrá un cambio de aires o no, pero lo que sí que es cierto es que Santi está a nada de un contratazo.  Totalmente merecido.

    Selección nacional

    Con la selección española, Santi Aldama ha sido convocado con las categorías inferiores y en el Europeo sub 18, el cuál ganó España, fue el MVP del campeonato. Ahora, en la absoluta, es el referente del equipo.  Tras Pau, Marc, Rudy o Navarro, llega el turno de Aldama. En los Juegos Olímpicos de París promedió más de 17 puntos y 9 rebotes, salvando los muebles de una selección mermada por el cambio de generación. 

    Pese a que parezca difícil e imposible repetir lo pasado, las nuevas generaciones del baloncesto en España ilusionan.  Hay grandes jugadores que están esperando su momento para tirar la puerta abajo y también los hay qué la han tirado ya.  Uno de estos es Aldama.  La nueva cara del baloncesto español. 

    Aldama celebrando durante los JJOO de París // @santialdama

    IMAGEN PRINCIPAL DE SANTI ALDAMA CON UN BALÓN EN LA MANO // MEMPHIS GRIZZLIES

  • El «Águila de Toledo»: Un ciclista que odiaba bajar

    El «Águila de Toledo»: Un ciclista que odiaba bajar

    De Madrid a Asturias en bici porque no había dinero para el tren, carajillos a 40 km de meta, helados en pleno puerto y un par de conejos, pollos y chorizos. 

    El precursor del ciclismo español

    Antes de Miguel Induráin, Alberto Contador o Perico Delgado existió nada más y nada menos que el “Águila de Toledo”, primer español en ganar el Tour.  Federico Bahamontes fue, además de un personaje sin igual, el mejor escalador de la historia.  Nació en Santo Domingo-Caudilla el 9 de julio de 1928 y falleció en Valladolid el 8 de agosto de 2023.  Una vida ligada al ciclismo con un hueco en la cúspide de este deporte.

    Fue un ciclista superdotado para la época, siempre a la ofensiva.  Atacaba en rampas mortales.  Dónde otros sufrían, él aumentaba el ritmo.  Así lo demuestran sus cincuenta y dos pasos en primer lugar por cimas de montaña, el mejor registro total para un ciclista en la historia del Tour de Francia. 

    El infierno de los descensos

    Todo superhéroe tiene su criptonita.  La de Bahamontes eran los descensos.  Su capacidad para subir los peores puertos se contrastaba con su reticencia a las bajadas.  Muchas etapas decisivas perdía minutos y minutos por su aversión.  Sus rivales se lanzaban a toda velocidad, mientras que él era mucho más cauto.  A pesar de ello, su capacidad escaladora le hacía siempre ser uno de los favoritos. 

    Bahamontes durante el Tour de 1959 // Roger Viollet (Cordon Press)

    Su miedo ya no era sólo debido a una cuestión técnica, sino también psicológica.  Una inseguridad causada por un susto en su juventud le arrastró durante toda su carrera.  Además, su ligereza y su estilo de escalada le convertían en un ciclista menos aerodinámico en los descensos.  Tan grande era su debilidad que dejó una de las imágenes más históricas del Tour de Francia. 

    El helado en el Col de la Romeyère

    Posiblemente estemos hablando de la anécdota más recordada de la carrera del “Águila de Toledo”.  En medio de la disputa del Tour de Francia de 1954, Bahamontes era cabeza de carrera junto a tres rivales.  Subiendo el Col de la Romeyère, el coche auxiliar de uno de sus rivales levantó piedras, con tan mala suerte que impactaron en su rueda, rompiendo dos radios.  La rueda cabeceaba y pese a ello, coronó en solitario.  Una vez arriba tenía que esperar a su coche y como hacía calor, al ver un carrito de helados de un vendedor ambulante, cogió un helado y con los guantes puestos lo metió en el botellín.  Y allí se tomó su refrescante tentempié, dejando fría a toda la afición allí presente.  Eso sí, luego volvió a coronar primero el siguiente puerto.  Así era Fede.

    Estamos hablando de un personaje tan mediático que incluso apareció en la película Amélie.  Bahamontes fue una de las pocas personas reales mencionadas en el film, ya que era el ídolo de uno de los protagonistas.  Este había escondido en una caja objetos importantes de su niñez y algunos estaban relacionados con el ciclista toledano. 

    El «Águila» subiendo un puerto en 1963 // Sport

    De vendedor de frutas a rey de la montaña

    Antes de ciclista, fue frutero.  Trabajaba en los mercados de Toledo vendiendo frutas y verduras.  Usaba la bicicleta como medio de transporte y, sin imaginarlo, eso hizo que empezara a desarrollar las piernas de acero que más tarde le llevarían a la gloria.  

    En una época difícil, como era la posguerra española, Bahamontes encontró en la bicicleta una pasión.  El presupuesto era limitado.  Previo a una Vuelta a Asturias, el equipo no tenía dinero para el transporte, así que los ciclistas tuvieron que viajar en bici desde Madrid.  Los trofeos también eran un tanto excéntricos.  Señaló que tras ganar carreras, llegaron a darle chorizos, pollos y conejos. 

    Un carácter fuerte y peculiar

    Bahamontes tenía una personalidad fuerte y muchas veces impredecible.  En más de una ocasión abandonó carreras por discusiones con el equipo.  Si algo no le gustaba, prefería bajarse de la bicicleta antes que seguir bajo condiciones que no le parecían justas. 

    Uno de sus piques más famosos lo tuvo con su propio seleccionador en la Vuelta a España, cuando a mitad de la competición se retiró por desacuerdos tácticos.  No tenía miedo en tomar decisiones drásticas, lo que le convirtió en una figura tan temida como admirada en el pelotón. 

    Estatua de Federico Bahamontes en Toledo // Sport

    En 2013 se erigió una estatua en su honor en Toledo y hasta sus últimos años seguía participando en eventos y homenajes, siendo una figura admirada por generaciones posteriores de ciclistas.

    Era uno de esos personajes que utilizaba la tercera persona para hablar de sus andanzas.  “Pues El Fede…”.  Una persona que se recordará en la historia y que guardaba un carajillo para los últimos 40 kilómetros de la etapa.  Así era Federico Bahamontes.  Así era el “Águila de Toledo”. 

    IMAGEN PRINCIPAL DE BAHAMONTES LEVANTANDO UN TROFEO // ABRAHAN CARO MARÍN (AP)

  • EL ALL-STAR DE LA NBA: UN CIRCO SIN EMOCIÓN

    EL ALL-STAR DE LA NBA: UN CIRCO SIN EMOCIÓN

    Tiempo atrás, febrero era uno de los meses más esperados para los amantes del baloncesto, puesto que llegaba el fin de semana de las estrellas.  Tres días en los que los grandes de este maravilloso deporte se juntaban para ofrecer un espectáculo sin igual, uniendo talento, competitividad y showtime.  El All-Star Weekend era casi más esperado que los propios Playoffs, pero esto ha ido cambiando.  En los últimos años, este evento ha ido perdiendo progresivamente su atractivo.  El partido de las estrellas se ha convertido en una pachanga, los concursos no ofrecen nada novedoso y el público, que antes iba a ver baloncesto top, ahora se conforma con ver los looks de los famosos. 

    El problema no reside en los nuevos formatos que se le están intentando dar al partido, sino en la falta de compromiso de los jugadores, la nula competitividad y la sensación de que este fin de semana ha dejado de ser un evento deportivo, pasando a ser uno de marketing. La NBA necesita cambios urgentes, ya que la posibilidad de que pierda el poco encanto que todavía le queda, está muy cerca.  

    Un partido sin esencia

    Durante toda la historia de la NBA, el All-Star Game ha sido un partido con un alto nivel entre los mejores jugadores de la liga, eso sí, también habían momentos de show y jugadas vistosas que han pasado a la historia.  Pero siempre tenía un mínimo de intensidad, sobre todo al final, donde tocaba apretar las tuercas para intentar ganar el partido. 

    Sin embargo, el mínimo de intensidad ha desaparecido, el partido ha pasado a ser un “a ver quién mete más”.  Los jugadores no defienden.  Se ha convertido en un festival de triples y mates, con marcadores altísimos como el del año pasado (211-186).  Parece más un marcador del NBA 2K, que de la vida real. 

    La NBA se está esforzando en hacerlo más atractivo.  Primero eliminó la clásica rivalidad entre Este y Oeste, pasando a un sistema de capitanes, dónde los jugadores con más votos elegían sus equipos (igual que en el recreo).  No funcionó y ahora el formato es un torneo entre cuatro equipos con partidos a cuarenta puntos, con tres equipos seleccionados por sus méritos y otro traído a través del partido de los jóvenes del viernes. 

    Keyonte George luchando un balón con Damian Lillard // REUTERS

    ¿Dónde quedó la magia de los concursos?

    El concurso de mates ha pasado de evento estrella a decepción constante.  Dicen que tiempos pasados siempre fueron mejores y parece que no se equivocan.  Hubo una época en la que todo se paraba para ver las barbaridades que hacían nombres cómo Michael Jordan, Vince Carter, Kobe Bryant, Zach LaVine o Aaron Gordon.

    Hoy en día, “dunkers” como Ja Morant, Anthony Edwards, Giannis Antetokounmpo han dejado de participar, dando paso a otros menos conocidos.  ¿Por miedo a una lesión? ¿Por qué no les motiva? Son preguntas que la NBA debe replantearse, ya que cada año vemos intentos forzados de innovar, pero sin impacto en el público.  Parece que el Concurso de Mates seguirá siendo una sombra de lo que fue. 

    A diferencia de los mates, el Concurso de Triples es el único que ha ido ganando protagonismo, motivado por el auge del tiro exterior en la liga.  Siempre resulta interesante ver a los mejores “shooters” competir entre ellos.  Stephen Curry, Klay Thompson, Buddy Hield o Damian Lillard han dejado momentos para el recuerdo.  Pero parece que, sólo con los triples, no se puede sostener todo un fin de semana. 

    Mac McClung fue el campeón del Concurso de Mates // REUTERS

    El evento ya no engancha a los de siempre

    Las generaciones que crecieron con Michael Jordan, Larry Bird o Magic parece que están viendo un deporte distinto.  El afán por querer atraer al público juvenil está haciendo que se pierda a los de siempre. 

    ¿Quiere la NBA un evento que sólo quede bien en las redes sociales o quiere uno que emocione a los amantes del buen baloncesto?