Categoría: Fútbol

  • El infierno del descenso: la lucha más cruel y dramática de LaLiga

    El infierno del descenso: la lucha más cruel y dramática de LaLiga

    A falta de tan solo cuatro jornadas para que el telón de LaLiga EA Sports 2025-26 se cierre definitivamente, la parte baja de la tabla huele a pólvora y desesperación. Mientras los focos mediáticos apuntan a la lucha por el título y los codiciados puestos europeos, la verdadera batalla, la más cruel, visceral y agónica, se está librando en el barro del descenso.

    Hasta nueve equipos están envueltos en una espiral de pánico, tensión y calculadoras humeantes. En este tramo del campeonato, el buen juego pasa a un segundo plano; ahora solo importa la supervivencia. Es el territorio del todo o nada. Es el infierno de la permanencia.

    El pozo y la falta de oxígeno

    En el sótano absoluto de la clasificación, la resignación empieza a ganarle la partida a la esperanza. El Real Oviedo, hundido en la última plaza con apenas 28 puntos, parece haber asumido su trágico destino. Su reciente y doloroso duelo ante el Betis fue otra muestra de un equipo al que, pese a dejarlo todo en el césped, se le ha acabado el oxígeno y la frescura para competir en la máxima categoría.

    Justo por encima, el Levante UD (19º con 33 puntos) se sigue aferrando a la épica y a las matemáticas, aunque la realidad sea asfixiante. Su visita a La Cerámica frente al Villarreal reflejó la desesperación de un conjunto granota que corre detrás del balón con más corazón que cabeza. Necesitan un milagro absoluto y una carambola de resultados a terceros para recortar la enorme brecha que los separa de la salvación. A estas alturas, juegan por el escudo y por el orgullo de su afición.

    La trampa de la zona roja

    El pánico ha cobrado un nuevo inquilino esta semana: el Deportivo Alavés. Tras su dolorosísima derrota en Mendizorrotza por 2-4 ante el Athletic Club en un derbi que lo tenía todo en juego, el conjunto babazorro vuelve a caer a la temida zona roja. Con 36 puntos, el equipo vitoriano es quien marca ahora la dura frontera del descenso (18º). Esta caída libre convierte su próximo duelo en el Martínez Valero ante el Elche en una auténtica final a vida o muerte; quien pierda, quedará herido de extrema gravedad.

    Y justo asomándose al precipicio, caminando sobre el alambre sin red de seguridad, respira el Sevilla FC. Los hispalenses marcan la ansiada salvación con 37 puntos en la 17ª posición, un lugar impropio para su historia reciente. El nerviosismo es palpable en las gradas de Nervión, que ven cómo el fantasma de la Segunda División acecha su estadio.

    La tensión institucional y deportiva llegó a su punto de ebullición este fin de semana con la inmensa polémica arbitral protagonizada por Martínez Munuera. El incomprensible gol anulado a Lucien Agoumé no solo restó puntos vitales, sino que ha incendiado por completo al sevillismo, sintiendo que una decisión de VAR podría costarles la categoría a final de temporada.

    El triple empate del miedo

    En el fútbol de élite, quien perdona, lo acaba pagando con sangre. El Elche CF firmó su propia sentencia de angustia al desperdiciar una oportunidad de oro para asegurar la permanencia. Tras empeñarse en caer derrotado en su visita a Balaídos frente a un Celta de Vigo que no se jugaba tanto, los ilicitanos se quedan estancados con 38 puntos. Han visto cómo su cómodo colchón se ha evaporado, dejándolos a merced de sus perseguidores.

    Quien sí supo dar un golpe maestro de autoridad, de esos que cambian dinámicas, fue el RCD Mallorca. Los bermellones asaltaron Montilivi, dando un mazazo terrible, táctico y psicológico al Girona FC en su propia casa. La agónica victoria balear por 0-1, cortesía de un gol psicológico de Samú Costa justo antes del descanso, hunde las esperanzas catalanas.

    El Girona, que hace no tanto soñaba con cotas más altas, ve cómo su proyecto deportivo se tambalea. Este resultado vital catapulta al Mallorca y deja a ambos conjuntos, junto al Elche, empatados a 38 puntos. Están a solo dos puntos del infierno; un tropiezo más y las alarmas sonarán a todo volumen.

    Gigantes sudando frío

    En esta liga tan inverosímil, la historia y el presupuesto no te salvan de la quema. Dos gigantes históricos del fútbol español, el Valencia CF y el RCD Espanyol, siguen sin poder respirar tranquilos. Atascados en el puesto 12 y 13, respectivamente, suman apenas 39 puntos, un escaso margen de tres unidades sobre la zona roja.

    El conjunto perico vio cómo la contundente victoria del Real Madrid en su enfrentamiento directo les hundía un poco más en la incertidumbre, destapando carencias defensivas en el peor momento posible. Por su parte, el Valencia tuvo que sufrir lo indecible en Mestalla, dejándose la piel en un exigente y rocoso encuentro ante el Atlético de Madrid. Las aficiones de ambos clubes tragan saliva, conscientes de que un par de malas tardes pueden arrastrar a sus instituciones a una catástrofe sin precedentes.

    Con apenas 12 puntos en juego en el calendario, la clasificación dictamina que nadie puede dormir. Las piernas pesan, las cabezas no piensan con claridad y cada balón dividido vale millones de euros. Cada gol a favor es un pulso a la vida y cada error es un billete sellado hacia el abismo de Segunda. Bienvenidos a la locura táctica, emocional y desmedida de la permanencia. Que gane el que mejor controle sus nervios.

  • Cristiano Ronaldo, a un paso de su primera liga saudí

    Cristiano Ronaldo, a un paso de su primera liga saudí

    El astro portugués solo necesita ganar dos de sus últimos cuatro encuentros para levantar el título con Al-Nassr

    Cristiano Ronaldo está a punto de ganar su primera liga en Arabia Saudí. Sí, tras más de tres años, el astro portugués puede poner fin a su mala racha en el campeonato doméstico. Después de la victoria ante Al-Ahli (2-0), el panorama que se le presenta al Al-Nassr es sumamente optimista.

    El equipo de «el bicho» actualmente lidera la clasificación con 79 puntos. Ahora mismo, con 8 puntos de margen sobre su principal perseguidor, pero con un partido más, con que los Faris Najd ganen dos de los cuatro enfrentamientos que le quedan, o uno y que Al-Hilal pinche, se asegurarían el título de liga.

    La Saudi League se puede convertir en los próximos días en el séptimo campeonato nacional que gana Cristiano Ronaldo, de cuatros países distintos. La leyenda tiene a su espalda: tres Premier Leagues, con el Manchester United (2006/2007, 2007/2008 y 2008/2009); dos ligas españolas, con el Real Madrid (2011/2012 y 2016/2017); y dos Serie A, con la Juventus (2018/2019 y 2019/2020).

    Muy pocos futbolistas en toda la historia han logrado salir campeón en cuatro países distintos. Además, su palmarés ascendería a un total de 37 títulos oficiales.

    El calendario que le queda por delante a Cristiano Ronaldo no es sencillo, pues se tendrá que enfrentar el próximo domingo a Al-Qadisiya, cuarto clasificado, el jueves siete de mayo lo hará contra Al-Shabab, que lleva cinco partidos sin perder en liga; y, además, también tiene por delante choques contra Al-Hilal y ante Damac.

    A punto de hacer historia a nivel asiático

    Asimismo, el portugués no solo tiene en mente el reto de llegar los 1000 goles, sino que ha clasificado a su equipo a la final de la AFC. Al-Nassr se medirá a Gamba Osaka el próximo 16 de mayo en el Alawwal Park de Riad.

    En solo dos meses, Cristiano Ronaldo puede ganar dos grandes títulos de esta etapa de su carrera, agrandando aún más su leyenda en el mundo del fútbol.

  • El Leicester City: del milagro al colapso

    El Leicester City: del milagro al colapso

    En el fútbol moderno hay historias que se convierten en mito. Y luego están las que, con el paso del tiempo, se transforman en advertencias. El caso del Leicester City pertenece a ambas categorías. Lo que en 2016 fue el mayor milagro de la historia reciente del deporte, ganar la Premier League contra todo pronóstico se ha convertido, apenas una década después, en un ejemplo de caída estructural.

    El club inglés ha descendido a la tercera división, completando un viaje tan vertiginoso como simbólico: del cielo al abismo.

    El último descenso no es un accidente aislado, sino el resultado de un proceso que llevaba años gestándose. En solo dos temporadas, el Leicester pasó de competir en la élite a perder su lugar incluso en el Championship.

    La dinámica deportiva fue preocupante desde el inicio: irregularidad constante, falta de solidez defensiva y una incapacidad evidente para sostener resultados. A esto se sumó una sanción de puntos por incumplir las normas financieras, que terminó siendo decisiva en una categoría donde la igualdad es máxima. El equipo llegó al tramo final sin margen de error y, como durante toda la temporada, no estuvo a la altura.

    Salarios elevados

    Sin embargo, explicar el colapso únicamente desde el rendimiento en el campo sería simplificar demasiado el problema. El verdadero deterioro comenzó en los despachos. Durante años, el Leicester mantuvo una estructura económica diseñada para competir en la parte alta de la Premier, incluso cuando su rendimiento ya no lo justificaba.

    Los salarios elevados, los fichajes con bajo retorno y las pérdidas acumuladas fueron debilitando progresivamente al club. Cuando llegó el primer descenso, lejos de reajustar el modelo, la entidad quedó atrapada en una estructura insostenible. El resultado fue un equipo caro, poco competitivo y sin capacidad de adaptación a una nueva realidad.

    A nivel deportivo, la falta de dirección agravó todavía más la situación. El Leicester dejó de ser reconocible. Los cambios constantes en el banquillo impidieron consolidar un proyecto, mientras que la planificación deportiva careció de coherencia. Jugadores importantes salieron sin que llegaran reemplazos de garantías, y el equipo fue perdiendo identidad con cada temporada. Muy lejos quedaba ya el modelo que llevó al título bajo Claudio Ranieri, basado en la eficiencia, el orden táctico y una gestión inteligente de recursos.

    El impacto económico del doble descenso es otro de los factores clave para entender la gravedad del momento. La diferencia de ingresos entre la Premier League y la League One es abismal, y en apenas dos años el club ha visto cómo su capacidad financiera se reducía drásticamente. Este desplome obliga ahora a una reconstrucción profunda, no solo de la plantilla, sino de toda la estructura del club. Ya no se trata únicamente de volver a competir, sino de redefinir un modelo que ha demostrado ser insostenible.

    Machada del 2016

    Lo más llamativo del caso del Leicester es que su caída no responde a una única causa, sino a la acumulación de errores. La pérdida de identidad, la mala gestión económica y la inestabilidad deportiva formaron un cóctel que terminó explotando. El milagro de 2016 no era irrepetible, pero sí exigía coherencia para sostenerse en el tiempo. Cuando el club dejó de respetar las claves que le llevaron al éxito, comenzó un declive que ha terminado en este desenlace.

    Hoy, el Leicester City ya no es solo el equipo que rompió todos los pronósticos. Es también un recordatorio de la fragilidad del éxito en el fútbol moderno. Porque alcanzar la cima puede ser cuestión de una temporada extraordinaria, pero mantenerse en ella exige algo mucho más complejo: estabilidad, visión y disciplina. Y en ausencia de todo eso, incluso los milagros acaban desmoronándose.

  • El descenso del Tottenham, directivo e institucional

    El descenso del Tottenham, directivo e institucional

    El conjunto inglés pasa por uno de sus peores momentos en toda la historia y puede caer a segunda división

    Se veía venir, pero la caída meteórica del Tottenham es uno de los sucesos que más llama la atención en el panorama del fútbol internacional. El club inglés está ahora mismo en puestos de descenso a segunda división y no parece que su situación vaya a cambiar en el corto plazo.

    Con una estela de entrenadores a su espalda y en los que la dirección deportiva no ha confiado durante todo el curso, la racha actual es compleja de remontar. Ahora mismo el encargado de hacer frente a la cruda realidad del conjunto londinense es De Zerbi, pero el calendario que tiene por delante y el hecho de llevar más de 14 partidos sin ganar no ayudan.

    El Tottenham, además, durante esta campaña ha tenido que participar en una Champions muy exigente, lo que ha catapultado aún más su descenso a las posiciones marcadas en rojo por primera vez en 49 años. La salida de figuras históricas como Son o Harry Kane no han hecho más que acentuar el problema y quizás era los que estaban manteniendo a flote este proyecto durante esta época reciente.

    La inestabilidad en el banquillo ha hecho que los londinenses tengan tres entrenadores esta temporada. El curso empezó con Thomas Frank dirigiendo al equipo. El técnico acabó siendo destituido en febrero tras una consecución desastrosa de resultados. Le sustituyó Igor Tudor, quien solo duró 44 días en el cargo. La esperanza está depositada ahora en De Zerbi.

    En ese sentido, este último es la apuesta a la desesperada de Daniel Levy con tal de evitar un descenso que sería fatal. El italiano ha firmado cinco años y la idea es forjar a su al rededor una historia a largo plazo.

    Seis jornadas la restan a la Premier League. En este tramo final, el Tottenham debe enfrentarse a Brighton, Wolves, Aston Villa, Leeds, Chelsea y Everton. Aguantar en la máxima competición inglesa pasa por el Tottenham Hotspur Stadium y, sobre todo, tendrán que ganar como local al cuadro ledesiano, el único que puede actuar como rival directo en la parte más determinante del campeonato regular.

  • El Barça, ante el casi imposible reto de vencer al «Cholo» Simeone en la Champions

    El Barça, ante el casi imposible reto de vencer al «Cholo» Simeone en la Champions

    El Atlético de Madrid, desde que está a las órdenes del entrenador argentino, no ha perdido ningún partido de eliminatoria en su estadio

    Competir, en el significado más puro de la palabra, posiblemente sea el verbo que mejor define la esencia del Atlético de Madrid. Es posible que sorprenda, pero pocos equipos hay que sepan sacar más rendimiento a sus posibilidades que el conjunto colchonero. Tanto es así que los del «Cholo» Simeone jamás ha perdido un partido correspondiente a una eliminatoria de Champions League como local en su campo.

    Desde la llegada del técnico argentino al club madrileño han pasado casi 15 años y esa estadística aún no se rompe. En los 90 minutos que le corresponden jugar en su propio estadio nunca ha caído, ha resistido contra gigantes como Bayern de Múnich, Manchester City, Juventus, Liverpool o contra su máximo rival, el Real Madrid. 20 encuentros en total, de los cuáles 14 son victorias y 6 son empates; y más de 16 equipos son los que han pisado los dominios atléticos y ninguno ha conseguido llevarse el triunfo.

    El único paréntesis a poner en esta historia tiene lugar en 2021. Técnicamente, en los octavos de final de esa edición de la máxima competición continental, el Atlético de Madrid perdió como local frente al Chelsea. Sin embargo, no lo hizo en su casa, ya que dicho enfrentamiento se disputó en un campo neutral, concretamente en Bucarest.

    Los rojiblancos se acaban de hacer con una victoria vital con tal de lograr clasificarse a las semifinales. Tras lograr dar la sorpresa en el Camp Nou contra el Barça, el Metropolitano se presenta como una posibilidad real de convertirse en el fortín que le dé el pase al equipo del «Cholo» a la penúltima ronda de la competición.

    El técnico argentino es uno de los grandes de la historia del torneo. Los años le colocan en uno de los puestos más altos junto a otros grandes nombres. En ese sentido, el entrenador del Atlético de Madrid es el sexto de una tabla liderada por Carlo Ancelotti en lo que a victorias en Champions se refiere.

    El próximo martes, de nuevo ante los de Hansi Flick, la leyenda colchonera podrá seguir aumentando esta racha y, por tanto, un legado que ahora mismo parece lejos de terminar, lo que determinará si el mínimo ápice de esperanza que le queda al cuadro catalán será suficiente, o no, como para conseguir la remontada.

  • Italia vuelve a naufragar en su intento de clasificar al Mundial

    Italia vuelve a naufragar en su intento de clasificar al Mundial

    El conjunto de Gennaro Gattuso fue eliminado en la final de la repesca ante Bosnia y Herzegovina en la tanda de penaltis

    La selección italiana ha fracasado. Han pasado ya 12 años desde su última participación en una Copa del Mundo. Parecía que esta vez iba a ser la resurrección de Italia en los mundiales, pero nada más lejos de la realidad, Bosnia y Herzegovina se impuso a ella en la tanda de penaltis (4-1) correspondiente a la final de la repesca que daba la clasificación.

    La historia de los italianos en las competiciones mundialistas no está siendo bonita desde que se alzaron con el título en 2006. En la siguiente edición, la de 2010, fueron eliminados en fase de grupos, igual que en 2014. 

    Desde ese entonces, Italia no se ha clasificado nunca. Suecia fue la encargada de frustrar los planes de los mediterráneos en la previa de Rusia. En 2022, Macedonia del Norte dio la sorpresa ante la vigente campeona de Europa, ya que los «Gli Azzurri» se hicieron con la Eurocopa tan solo un año antes.

    En esta última ocasión, el pequeño estadio Bilino Polje en Zenica se convirtió en el cementerio de las ilusiones italianas. Realmente, todo estaba de cara para los visitantes, gracias al tanto de Moise Kean en el minuto 15. No obstante, la roja a Bastoni cambió el curso del enfrentamiento.

    Bosnia y Herzegovina lanzó a puerta más de 30 veces y, como no puede ser de otra forma, a través de tanto empuje, los balcánicos marcaron el empate por medio de Tabakovic en el 80’.

    Tanda decisiva

    El encuentro finalmente se marchó a una prórroga en la que ninguno de los dos equipos pudo poner la puntilla y llevarse la clasificación a casa. En la tanda de penaltis, la selección italiana no estuvo afortunada, solo anotaron uno, mientras que su rival marcó todos los que lanzó.

    El rendimiento de Italia es preocupante y cada vez parece más evidente que hace falta un relevo en la estructura que manda a todo el círculo relacionado con la selección para buscar darle un giro de 180º a su situación actual, que lleva arrastrando más de una década.

  • El Granada de Pacheta ya navega en aguas mansas

    El Granada de Pacheta ya navega en aguas mansas

    El conjunto nazarí volvió a ganar en Los Cármenes y se afianza en una cómoda posición lejos del descenso

    Al inicio de la presente temporada, todo el mundo en Granada, viendo la “limpia” masiva de jugadores y los poco ilusionantes fichajes que trajo la directiva, se auguraba una no muy brillante temporada de los de Pacheta. Pero más que eso, el inicio del club nazarí en liga dejó mucho que desear, ni el juego ni los resultados llegaban y cada vez más el ambiente era y sigue siendo más tenso con la directiva. 

    “Invierno, un punto de inflexión”

    El parón de navidad le sirvió al entrenador burgalés para cambiar la dinámica de grupo y junto a los refuerzos invernales como Gonzalo Petit, Baba Diocou o Izan González, los nazaríes poco a poco han ido sacando los puntos, el juego y consecuentemente la estabilidad. El pico de rendimiento ha llegado este mes de marzo, sacando 10 de 12 puntos posibles. Victorias de mucho mérito como el 0-2 en Riazor o la última victoria en los Cármenes ante el Huesca, un rival importante para la permanencia, han alejado a los rojiblancos a 11 puntos del descenso.

    Todos los factores anteriores se suman al gran estado de forma de algunos futbolistas como José Arnaiz, el ex del Osasuna entre otros suma con el tanto del sábado tres en los últimos cuatro y acumula ya siete en la competición, convirtiéndose en el máximo goleador junto a Jorge Pascual. Sin duda una pieza fundamental de este Granada de José Rojo Martín “Pacheta”. 

    victoria ante la real sociedad B 0-2// AhoraGranada

    “Abril, un mes clave”

    El mes de marzo, sin duda, ha sido casi perfecto para el conjunto rojiblanco, pero llega la semana santa y el mes de abril empieza fuerte. El cuadro granadinista deberá disputar jornada intersemanal, la cual le llevará hasta Gran Canaria para medirse a la UD Las Palmas el próximo jueves 2 de abril. Y, volverá a desplazarse fuera de casa con el partido en Castellón el lunes 6 de abril. Partidos muy complicados en los que si logra sacar puntos de valor podría empezar a mirar de reojo a esa zona de playoff, a la que ahora mismo está a 9 puntos. En Granada la ilusión empieza a crecer y el mes de abril será clave para volver a creer.

  • El Albacete Balompié, el equipo “hipertensión” de la LaLiga Hypermotion

    El Albacete Balompié, el equipo “hipertensión” de la LaLiga Hypermotion

    Hay equipos que compiten y otros que te suben la tensión cada fin de semana. El Albacete Balompié pertenece claramente al segundo grupo. Undécimo con 42 puntos, su temporada es una montaña rusa: capaz de asomarse a la zona baja o mirar de cerca el «play-off». En la LaLiga Hypermotion pocos representan mejor el caos.

    La temporada arrancó con dudas, sin ganar hasta la jornada seis. El Alba no se hundió y, tras esa primera victoria, protagonizó una remontada épica ante el Sporting: de 3-0 a 4-3. La Copa también ha sido escenario de locura. Con jugadores del filial como Dani Bernabéu y Capi brillando, el Alba eliminó a rivales de Primera como Celta y Real Madrid, y puso contra las cuerdas al Barça, demostrando que no se mide solo por su plantilla.

    Los datos acompañan: es de los equipos que más tiros ha dado a la madera de toda la categoría y el que más porterías a cero suma de toda Primera y Segunda División, pese a recibir 40 goles en 31 jornadas. Además, su banquillo ha marcado más goles desde la segunda vuelta que cualquier otro equipo. Contradicciones que definen al Alba.

    Tácticamente, Alberto González ha buscado orden con defensa de cinco. Pepe Sánchez en el eje, Jesús Vallejo acompañando y Carlos Neva aporta profundidad. La portería se reparte entre Raúl Lizoain y Diego Mariño y en ataque, Jefté Betancor, Samuel Obeng, Agus Medina, Antonio Puertas o Álex Rubio son los encargados de decidir los goles.

    La rotación ha sido extrema,  30 cambios de alineación en 31 jornadas, una muestra más de su naturaleza imprevisible. Todo ello contando que en el mercado de invierno se marcharon jugadores importantes como Morci y Riki, pero el equipo ha sabido adaptarse e incluso mejorar el ritmo. 

    Porque así es el Albacete Balompié de Alberto, imprevisible. Un equipo que puede vencer al líder por cuatro goles y tropezar ante cualquiera, todo esto con una afición que responde: 10.963 espectadores de media, un 13,3% más que el año pasado, llenando el Carlos Belmonte jornada tras jornada.

    Hoy les toca un rival en playoff como el Castellón. Ganar les acerca al objetivo de 50 puntos y les permitirá mirar más arriba. Perder haría que la montaña rusa vuelva a apretar.

  • El Arsenal de Arteta: Puerta grande o enfermería

    El Arsenal de Arteta: Puerta grande o enfermería

    El conjunto «gunner» tiene por delante dos meses decisivos que podrían cambiar la historia reciente del club

    El Arsenal durante el S.XXI ha tenido de todo. Desde ser el mejor equipo, con diferencia sobre el segundo, a no ser competitivo y no luchar por títulos de gran relevancia durante años. Desde la llegada de Arteta al equipo londinense se respiró un aire de cambio. Con los años, el proyecto ‘gunner’ no ha parado de crecer y en la temporada 24/25 pudimos presenciar su mejor nivel de prácticamente la última década. No obstante, esa liga, pese a pelearla hasta el final, la acabaron perdiendo.

    En el presente curso, se repite el guion. Los londinenses son los actuales líderes de la Premier League y se colocan, a tan solo siete jornadas del final, a nueve puntos de distancia con su máximo perseguidor, el Manchester City, aunque eso sí, con un partido más. Asimismo, están vivos en Champions, donde se medirán al Sporting de Lisboa en los cuartos de final; y también en la FA Cup, en la que lo harán frente al Southampton, en la misma ronda eliminatoria.

    Por todo ello, el Arsenal tiene por delante dos meses determinantes. El proyecto que maneja el técnico español lleva forjándose más de seis años en los que solo ha ganado dos títulos. Son muchos años en blanco de los ‘gunners’ y teniendo en cuenta el desembolso económico está siendo brutal no pueden permitirse no lograr más trofeos.

    Los partidos más importantes

    En primer lugar, para poder sentenciar la liga ante un Manchester City que se ha quitado de obligaciones tras caer en Champions, ambos clubes se verán las caras el próximo 19 de abril con los de Guardiola como locales. De perder ese partido y si su rival consigue hacerse con los tres puntos en la jornada pendiente, la diferencia se reduciría a tan solo tres unidades, metiéndole tensión hasta el final al campeonato regular inglés.

    En cuanto a la máxima competición internacional de clubes, la ida contra el conjunto portugués será el siete de abril, mientras que la vuelta es el 15 del mismo mes. Sobre el papel, el Arsenal debería poder pasar la eliminatoria y en semifinales se enfrentaría al Barça o al Atlético de Madrid.

    Por último, en la FA Cup, el partido de cuartos de final es a enfrentamiento único, por lo que el duelo frente al Southampton será un cara a cara por ver quién consigue clasificarse.

    Arteta necesita que el tiempo le dé la razón y para ello debe lograr salir victorioso de todos estos encuentros. El cronómetro no para de avanzar y el rédito se le empiezan a acabar al entrenador vasco, que sí que ha hecho un gran trabajo años atrás. El desafío es grande, pero el Arsenal tiene en su mano el poder ganar una liga 22 años después y un triplete completamente histórico; o, en cambio, volver a tener un curso más las vitrinas en blanco y que las consecuencias puedan ser devastadoras.

  • Liverpool dice adiós a su último faraón

    Liverpool dice adiós a su último faraón

    Mohamed Salah anuncia que dejará Anfield después de nueve temporadas

    Corría el verano de 2016. El Liverpool cerraba su quinta temporada consecutiva sin títulos. Jürgen Klopp afrontaba su segundo año en el lado rojo del río Mersey. Es entonces que Mohamed Salah llegó al club directo desde Roma. Casi diez años después, el egipcio se marcha del equipo que le convirtió en leyenda con una Champions, dos Premier Leagues y tres copas nacionales.

    En aquel año, Salah no aterrizó en Inglaterra con las mayores expectativas. El egipcio ya tenía experiencia en la Premier. En 2014 fichó por el Chelsea y, tras una temporada discreta, comenzó una cadena de cesiones como ya hicieran tantos otros fichados por los londinenses. Tras hacerse un nombre en la Roma, el Liverpool apostó por él, pero no como la estrella principal.

    Monchi, por entonces director deportivo de la Roma, admitió que nunca quiso vender al jugador, pero la situación financiera del club le obligó a hacerlo. Quién pensaría que un descarte de un big six, utilizado como moneda de cambio para arreglar economías, se convertiría en, por qué no decirlo, el mejor jugador de la historia del Liverpool.

    Sin saberlo, la ciudad de los Beatles veía nacer a un tridente que bien podía hacer sombra a la popularidad de esos músicos: Mohamed Salah, Roberto Firmino y Sadio Mané. El egipcio no pudo caer más de pie en su regreso a la liga inglesa. En su primera temporada con Klopp, marcó 32 goles y repartió 11 asistencias, lo que fue suficiente para ganar el premio de la PFA a mejor jugador de la liga.

    La etapa del extremo como red no fue toda de color de rosa, también se caracterizó por el sufrimiento. También en su primer año, el equipo dirigido por Klopp llegó a la final de la Champions. Era la primera oportunidad real para que la asociación entre el alemán y el club diera sus frutos. Delante tenían al rival a batir por excelencia, el Real Madrid. 30 minutos después de iniciar el partido, el hombro de Salah decía basta al mismo tiempo que los corazones red se rompían. El egipcio se vio obligado a retirarse y el Liverpool perdía la final. Otro año más en blanco.

    Rápida recuperación

    Pese al duro golpe, el equipo no tardó en recomponerse, y de qué manera lo hizo. Al año siguiente, Salah y los suyos ganaron la Champions League con noches épicas como la remontada en Anfield contra el Barça. La temporada posterior añadió aún más épica a la leyenda del egipcio. Pese al sabor agridulce de hacerlo sin espectadores, el Liverpool levantaba su primera Premier League, en parte, gracias a las 29 contribuciones de gol del extremo. Con esto, la generación de Klopp se consagraba como una histórica, no solo en el club ni el país, sino en el fútbol mundial.

    Cuatro años después, en los que Salah no bajó el ritmo de las 25 participaciones de gol en liga, el egipcio separaba su camino con Jürgen Klopp, el entrenador que le alzó a la categoría de leyenda. Ese verano de 2024 supuso una época convulsa para el Liverpool. La generación dorada llegaba a su fin. El técnico marchaba, como ya hicieron los grandes nombres de su equipo. Mané, Firmino, Fabinho o Henderson ya vestían otros colores. Mientras tanto, Salah se mantuvo. El ciclo terminaba, pero su historia no.

    En 2025, el egipcio mostró su mejor versión. Un extremo que parecía imparable desde la derecha, con infinidad de recursos y una facilidad para ver puerta que le metía miedo a cualquier equipo de la liga. Esa temporada, ya bajo las órdenes de Arne Slot, Salah marcó 29 goles y repartió 18 asistencias para alzar su segunda Premier League, esta vez frente a su gente, frente a The Kop. Para muchos, su año fue merecedor de un balón de oro, pero el bajo rendimiento del equipo en Europa, hizo que este acabara cuarto.

    Después de la mejor temporada de uno, solo se puede ir a peor. La que será la última campaña de Salah en Anfield comenzó de manera discreta. En verano falleció su gran amigo Diogo Jota. La inesperada muerte afectó al club en todos sus estamentos, pero especialmente al jugador. Pese a jugar prácticamente todos los minutos en las primeras doce jornadas, Salah era la sombra de lo que en su día fue y su entrenador lo notó. En noviembre, después de conseguir una victoria en siete partidos, Slot decidió que el egipcio tuviera un rol secundario en la plantilla.

    Esto no le sentó bien al jugador, el cual decidió hacer pública su nula relación con el neerlandés. Pese a que eso ocurriera a finales de 2025, el jugador ha preferido esperar hasta ahora para anunciar su futuro. Salah cierra su etapa en Anfield tras más de 400 partidos en los que se ha aupado hasta ser el tercer máximo goleador de la historia del club, detrás de Ian Rush y Roger Hunt. Con la unión de ambos llegando a su fin, Salah ya puede considerarse como el mejor jugador de la historia del Liverpool en la Premier League, incluso uno de los mejores deportistas que la liga ha visto.