Etiqueta: Historia

  • El desafío al tiempo de LeBron James

    El desafío al tiempo de LeBron James

    El rendimiento en el deporte de más alto nivel suele ser un reflejo de cómo puede llegar a lastrar el paso de los años en las grandes figuras. Muchas carreras han perdido parte de su esencia en su ocaso por no saber decir basta, pero como todo en la vida, siempre hay excepciones.

    De hecho, algunas de estas desafían incluso a la propia naturaleza. A día de hoy, se ha convertido en algo casi poético ver a LeBron James correr la pista a los 41 años de edad, porque si, está dando la sensación de que el calendario es un concepto ajeno a su existencia. 

    La verdadera grandeza de su historia no reside en que siga jugando a su edad, que tiene un mérito tremendo, sino que sigue siendo igual de decisivo que el primer día. La NBA es una liga que devora carreras y permanecer en la élite por un largo periodo de tiempo solo es cosa de los elegidos.

    Pues LeBron lleva haciéndolo 23 años dominando en todos y cada uno de ellos. No está para sobrevivir, sino para imponerse. Nada se le atraganta y cuando podía parecer que empezaba a sufrir en el apartado físico, ha dado un paso hacia delante para seguir haciendo historia con sus Lakers en unos “play-offs” memorables

    Un alienígena sin fecha de caducidad

    Sus números ante los Rockets siguen pareciendo los de una estrella en su apogeo, pero reducir su impacto a la cantidad de puntos, asistencias, rebotes o robos sería faltarle el respeto al rey. Su trascendencia va mucho más allá y no solo tiene influencia en su propio juego, sino que también es decisivo en el rendimiento del equipo al completo. Contagia energía, entusiasmo, pasión por el deporte y carácter. La veteranía juega a su favor porque, cómo no, está curtido en mil batallas y nadie entiende ni ha entendido el juego como él. Hablamos de un elegido, de un alienígena sin fecha de caducidad

    La clave de este desafío al tiempo está en la disciplina. La obsesión por el cuidado del cuerpo hace tiempo que empezó a dar sus beneficios, ya que durante años se ha hablado de las inversiones millonarias en su preparación física, de sus rutinas, de su descanso… Pocos son conscientes del trabajo que hay detrás. 

    Poder verlo en pista tras 23 temporadas ha convertido su figura en una a la cuál es obligado admirar, ya no solo el público, sino también los propios rivales y entrenadores. El fin cada vez está más cerca, de ahí la importancia de disfrutarlo porque es una cosa que difícilmente pueda volver a pasar. A su historia aún le quedan muchos capítulos por escribirse y el primero pasa por superar a los Rockets en la primera ronda, algo que se antoja sencillo vista la diferencia de victorias.

    Luego espera Oklahoma City Thunder o lo que es lo mismo, escalar el Everest. Quizás ahí ya tenga la ayuda de Doncic, el llamado a recoger el testigo en la franquicia más grande de la NBA. El futuro nadie lo conoce y en el mundo del baloncesto nada se puede dar por sentado, pero una cosa está clara y es que LeBron James está desafiando a la naturaleza. 

  • El descenso del Tottenham, directivo e institucional

    El descenso del Tottenham, directivo e institucional

    El conjunto inglés pasa por uno de sus peores momentos en toda la historia y puede caer a segunda división

    Se veía venir, pero la caída meteórica del Tottenham es uno de los sucesos que más llama la atención en el panorama del fútbol internacional. El club inglés está ahora mismo en puestos de descenso a segunda división y no parece que su situación vaya a cambiar en el corto plazo.

    Con una estela de entrenadores a su espalda y en los que la dirección deportiva no ha confiado durante todo el curso, la racha actual es compleja de remontar. Ahora mismo el encargado de hacer frente a la cruda realidad del conjunto londinense es De Zerbi, pero el calendario que tiene por delante y el hecho de llevar más de 14 partidos sin ganar no ayudan.

    El Tottenham, además, durante esta campaña ha tenido que participar en una Champions muy exigente, lo que ha catapultado aún más su descenso a las posiciones marcadas en rojo por primera vez en 49 años. La salida de figuras históricas como Son o Harry Kane no han hecho más que acentuar el problema y quizás era los que estaban manteniendo a flote este proyecto durante esta época reciente.

    La inestabilidad en el banquillo ha hecho que los londinenses tengan tres entrenadores esta temporada. El curso empezó con Thomas Frank dirigiendo al equipo. El técnico acabó siendo destituido en febrero tras una consecución desastrosa de resultados. Le sustituyó Igor Tudor, quien solo duró 44 días en el cargo. La esperanza está depositada ahora en De Zerbi.

    En ese sentido, este último es la apuesta a la desesperada de Daniel Levy con tal de evitar un descenso que sería fatal. El italiano ha firmado cinco años y la idea es forjar a su al rededor una historia a largo plazo.

    Seis jornadas la restan a la Premier League. En este tramo final, el Tottenham debe enfrentarse a Brighton, Wolves, Aston Villa, Leeds, Chelsea y Everton. Aguantar en la máxima competición inglesa pasa por el Tottenham Hotspur Stadium y, sobre todo, tendrán que ganar como local al cuadro ledesiano, el único que puede actuar como rival directo en la parte más determinante del campeonato regular.

  • Van Aert, Pogacar y la historia en el Infierno del Norte

    Van Aert, Pogacar y la historia en el Infierno del Norte

    El belga superó al esloveno en la París-Roubaix y el sueño del pequeño príncipe de conseguir los cinco Monumentos deberá esperar, como mínimo, un año más

    Todo apuntaba a que la épica iba a aparecer en el Infierno del Norte. La previa invitaba a ello y así fue. Los nombres, sobre el papel, eran inmejorables, pero quizás pocos podían esperar al “ciclista del pueblo”, Wout Van Aert.

    La guerra se antojaba entre Pogacar y Van der Poel, pero en medio de estos dos monstruos resurgió tal que el Ave Fénix el belga, sediento de sangre tras serle esquiva la fortuna en numerosas ocasiones. Los infortunios previos hicieron dudar a todos mes a él, porque sí, Van Aert nunca se fue. El velódromo de Roubaix fue testigo de cómo la potencia de un sprinter en uno de los días más importantes de su carrera superó la obsesión de un extraterrestre en busca de alcanzar la gloria eterna.

    En la foto final aparecen dos bestias batallando codo con codo hasta el último metro. La gloria estaba reservada para uno de los dos mientras que la tercera espada, o lo que es lo mismo, el rey que anhelaba reeditar viejos triunfos, tuvo que conformarse con la resignación y la espina de no poder cumplir los pronósticos.

    Van der Poel, el clasicómano por excelencia y el principal favorito para vencer en tierras galas, quedó excluido de la pelea mucho antes de lo esperado. 

    El temible bosque de Arenberg, la pesadilla del corredor de Alpecin. Un cúmulo de infortunios, que desencadenó en un dramático final, apartó al belga de la cabeza de carrera. Un doble pinchazo le hizo bajarse de la bicicleta y, pese a que su compañero Philipsen no dudó en cederle su bicicleta, el gran favorito apenas pudo dar unas pocas pedaladas antes de volver a bajarse.

    Todo apuntaba a que la diferencia de tamaño entre ambos ciclistas fue el causante de la escena, pero según el propio Van der Poel, las responsables de que no pudiese pedalear con la bicicleta de su compañero fueron las calas de sus pedales

    «Prefiero ganar mi primera Roubaix a mi quinto Tour»

    Sin el belga, la carrera se encaminaba hacia una pelea de dos, Pogacar y Van Aert. Malabarismos, control de las emociones, nervios y malas pasadas. Todo eso entra en juego año tras año en el Infierno del Norte. Sin nada que perder, el belga echó el resto y lanzó su órdago. Le salió cara y tras ello lloró. Lloró desconsoladamente tras tocar el cielo porque el éxito reside en la resiliencia y de eso él sabe un rato. 

    “Prefiero ganar mi primera Roubaix a mi quinto Tour”, reconoció Pogacar en invierno. La espera seguirá, como mínimo, un año más. A la segunda tampoco lo logró porque un titán, camaleónico como el que más, supo descifrar los adoquines mejor que él en una edición que pasará a la historia. 

  • El Barça, ante el casi imposible reto de vencer al «Cholo» Simeone en la Champions

    El Barça, ante el casi imposible reto de vencer al «Cholo» Simeone en la Champions

    El Atlético de Madrid, desde que está a las órdenes del entrenador argentino, no ha perdido ningún partido de eliminatoria en su estadio

    Competir, en el significado más puro de la palabra, posiblemente sea el verbo que mejor define la esencia del Atlético de Madrid. Es posible que sorprenda, pero pocos equipos hay que sepan sacar más rendimiento a sus posibilidades que el conjunto colchonero. Tanto es así que los del «Cholo» Simeone jamás ha perdido un partido correspondiente a una eliminatoria de Champions League como local en su campo.

    Desde la llegada del técnico argentino al club madrileño han pasado casi 15 años y esa estadística aún no se rompe. En los 90 minutos que le corresponden jugar en su propio estadio nunca ha caído, ha resistido contra gigantes como Bayern de Múnich, Manchester City, Juventus, Liverpool o contra su máximo rival, el Real Madrid. 20 encuentros en total, de los cuáles 14 son victorias y 6 son empates; y más de 16 equipos son los que han pisado los dominios atléticos y ninguno ha conseguido llevarse el triunfo.

    El único paréntesis a poner en esta historia tiene lugar en 2021. Técnicamente, en los octavos de final de esa edición de la máxima competición continental, el Atlético de Madrid perdió como local frente al Chelsea. Sin embargo, no lo hizo en su casa, ya que dicho enfrentamiento se disputó en un campo neutral, concretamente en Bucarest.

    Los rojiblancos se acaban de hacer con una victoria vital con tal de lograr clasificarse a las semifinales. Tras lograr dar la sorpresa en el Camp Nou contra el Barça, el Metropolitano se presenta como una posibilidad real de convertirse en el fortín que le dé el pase al equipo del «Cholo» a la penúltima ronda de la competición.

    El técnico argentino es uno de los grandes de la historia del torneo. Los años le colocan en uno de los puestos más altos junto a otros grandes nombres. En ese sentido, el entrenador del Atlético de Madrid es el sexto de una tabla liderada por Carlo Ancelotti en lo que a victorias en Champions se refiere.

    El próximo martes, de nuevo ante los de Hansi Flick, la leyenda colchonera podrá seguir aumentando esta racha y, por tanto, un legado que ahora mismo parece lejos de terminar, lo que determinará si el mínimo ápice de esperanza que le queda al cuadro catalán será suficiente, o no, como para conseguir la remontada.

  • Italia vuelve a naufragar en su intento de clasificar al Mundial

    Italia vuelve a naufragar en su intento de clasificar al Mundial

    El conjunto de Gennaro Gattuso fue eliminado en la final de la repesca ante Bosnia y Herzegovina en la tanda de penaltis

    La selección italiana ha fracasado. Han pasado ya 12 años desde su última participación en una Copa del Mundo. Parecía que esta vez iba a ser la resurrección de Italia en los mundiales, pero nada más lejos de la realidad, Bosnia y Herzegovina se impuso a ella en la tanda de penaltis (4-1) correspondiente a la final de la repesca que daba la clasificación.

    La historia de los italianos en las competiciones mundialistas no está siendo bonita desde que se alzaron con el título en 2006. En la siguiente edición, la de 2010, fueron eliminados en fase de grupos, igual que en 2014. 

    Desde ese entonces, Italia no se ha clasificado nunca. Suecia fue la encargada de frustrar los planes de los mediterráneos en la previa de Rusia. En 2022, Macedonia del Norte dio la sorpresa ante la vigente campeona de Europa, ya que los «Gli Azzurri» se hicieron con la Eurocopa tan solo un año antes.

    En esta última ocasión, el pequeño estadio Bilino Polje en Zenica se convirtió en el cementerio de las ilusiones italianas. Realmente, todo estaba de cara para los visitantes, gracias al tanto de Moise Kean en el minuto 15. No obstante, la roja a Bastoni cambió el curso del enfrentamiento.

    Bosnia y Herzegovina lanzó a puerta más de 30 veces y, como no puede ser de otra forma, a través de tanto empuje, los balcánicos marcaron el empate por medio de Tabakovic en el 80’.

    Tanda decisiva

    El encuentro finalmente se marchó a una prórroga en la que ninguno de los dos equipos pudo poner la puntilla y llevarse la clasificación a casa. En la tanda de penaltis, la selección italiana no estuvo afortunada, solo anotaron uno, mientras que su rival marcó todos los que lanzó.

    El rendimiento de Italia es preocupante y cada vez parece más evidente que hace falta un relevo en la estructura que manda a todo el círculo relacionado con la selección para buscar darle un giro de 180º a su situación actual, que lleva arrastrando más de una década.

  • Liverpool dice adiós a su último faraón

    Liverpool dice adiós a su último faraón

    Mohamed Salah anuncia que dejará Anfield después de nueve temporadas

    Corría el verano de 2016. El Liverpool cerraba su quinta temporada consecutiva sin títulos. Jürgen Klopp afrontaba su segundo año en el lado rojo del río Mersey. Es entonces que Mohamed Salah llegó al club directo desde Roma. Casi diez años después, el egipcio se marcha del equipo que le convirtió en leyenda con una Champions, dos Premier Leagues y tres copas nacionales.

    En aquel año, Salah no aterrizó en Inglaterra con las mayores expectativas. El egipcio ya tenía experiencia en la Premier. En 2014 fichó por el Chelsea y, tras una temporada discreta, comenzó una cadena de cesiones como ya hicieran tantos otros fichados por los londinenses. Tras hacerse un nombre en la Roma, el Liverpool apostó por él, pero no como la estrella principal.

    Monchi, por entonces director deportivo de la Roma, admitió que nunca quiso vender al jugador, pero la situación financiera del club le obligó a hacerlo. Quién pensaría que un descarte de un big six, utilizado como moneda de cambio para arreglar economías, se convertiría en, por qué no decirlo, el mejor jugador de la historia del Liverpool.

    Sin saberlo, la ciudad de los Beatles veía nacer a un tridente que bien podía hacer sombra a la popularidad de esos músicos: Mohamed Salah, Roberto Firmino y Sadio Mané. El egipcio no pudo caer más de pie en su regreso a la liga inglesa. En su primera temporada con Klopp, marcó 32 goles y repartió 11 asistencias, lo que fue suficiente para ganar el premio de la PFA a mejor jugador de la liga.

    La etapa del extremo como red no fue toda de color de rosa, también se caracterizó por el sufrimiento. También en su primer año, el equipo dirigido por Klopp llegó a la final de la Champions. Era la primera oportunidad real para que la asociación entre el alemán y el club diera sus frutos. Delante tenían al rival a batir por excelencia, el Real Madrid. 30 minutos después de iniciar el partido, el hombro de Salah decía basta al mismo tiempo que los corazones red se rompían. El egipcio se vio obligado a retirarse y el Liverpool perdía la final. Otro año más en blanco.

    Rápida recuperación

    Pese al duro golpe, el equipo no tardó en recomponerse, y de qué manera lo hizo. Al año siguiente, Salah y los suyos ganaron la Champions League con noches épicas como la remontada en Anfield contra el Barça. La temporada posterior añadió aún más épica a la leyenda del egipcio. Pese al sabor agridulce de hacerlo sin espectadores, el Liverpool levantaba su primera Premier League, en parte, gracias a las 29 contribuciones de gol del extremo. Con esto, la generación de Klopp se consagraba como una histórica, no solo en el club ni el país, sino en el fútbol mundial.

    Cuatro años después, en los que Salah no bajó el ritmo de las 25 participaciones de gol en liga, el egipcio separaba su camino con Jürgen Klopp, el entrenador que le alzó a la categoría de leyenda. Ese verano de 2024 supuso una época convulsa para el Liverpool. La generación dorada llegaba a su fin. El técnico marchaba, como ya hicieron los grandes nombres de su equipo. Mané, Firmino, Fabinho o Henderson ya vestían otros colores. Mientras tanto, Salah se mantuvo. El ciclo terminaba, pero su historia no.

    En 2025, el egipcio mostró su mejor versión. Un extremo que parecía imparable desde la derecha, con infinidad de recursos y una facilidad para ver puerta que le metía miedo a cualquier equipo de la liga. Esa temporada, ya bajo las órdenes de Arne Slot, Salah marcó 29 goles y repartió 18 asistencias para alzar su segunda Premier League, esta vez frente a su gente, frente a The Kop. Para muchos, su año fue merecedor de un balón de oro, pero el bajo rendimiento del equipo en Europa, hizo que este acabara cuarto.

    Después de la mejor temporada de uno, solo se puede ir a peor. La que será la última campaña de Salah en Anfield comenzó de manera discreta. En verano falleció su gran amigo Diogo Jota. La inesperada muerte afectó al club en todos sus estamentos, pero especialmente al jugador. Pese a jugar prácticamente todos los minutos en las primeras doce jornadas, Salah era la sombra de lo que en su día fue y su entrenador lo notó. En noviembre, después de conseguir una victoria en siete partidos, Slot decidió que el egipcio tuviera un rol secundario en la plantilla.

    Esto no le sentó bien al jugador, el cual decidió hacer pública su nula relación con el neerlandés. Pese a que eso ocurriera a finales de 2025, el jugador ha preferido esperar hasta ahora para anunciar su futuro. Salah cierra su etapa en Anfield tras más de 400 partidos en los que se ha aupado hasta ser el tercer máximo goleador de la historia del club, detrás de Ian Rush y Roger Hunt. Con la unión de ambos llegando a su fin, Salah ya puede considerarse como el mejor jugador de la historia del Liverpool en la Premier League, incluso uno de los mejores deportistas que la liga ha visto.

  • La historia, a los pies de Pogacar

    La historia, a los pies de Pogacar

    El esloveno sigue coleccionando récords a sus 27 años y afronta la París-Roubaix como su próximo gran reto

    Absolutamente ningún escollo puede con él y a sus 27 años da la sensación de haberse pasado el juego. El bueno de Pogacar ha convertido lo anormal en corriente y está dejando que lo extraordinario suceda semana tras semana. Da igual el contexto y la tesitura, si el esloveno figura en la lista de salida, el resto de corredores aspiran al segundo cajón del podio.

    El pequeño príncipe tiene la historia a sus píes y bate récords prácticamente sin quererlo. Dentro del debate de quién es el mejor ciclista de la historia, al esloveno todavía le queda mucho por decir, porque aunque parezca imposible, hay retos que todavía se le resisten. 

    Uno de ellos era la Milán-San Remo. El pasado domingo rompió su maldición de la manera más épica posible, porque sino parece no ser suficiente. Ni la caída a 32 kilómetros de meta ni el sprint de Tom Pidcock pudieron con el esloveno en la enésima hazaña de su reinado. La proeza no queda ahí y el mérito es todavía más grande cuando al cruzar la meta, Pogacar y su equipo fueron conscientes de que había terminado con la bicicleta rota.

    “La horquilla trasera estaba dañada, pero afortunadamente aguantó. Si Tadej hubiera sabido el verdadero estado de la bicicleta, jamás habría descendido con tanta agresividad, atacando incluso durante el descenso e intentando llevar a Tom Pidcock al límite”, comentaba Bostjan Kavcnik, mecánico de UAE. 

    Tal es su grandeza que incluso Eddy Merckx quedó rendido a su victoria en la Milán-San Remo. “Me dejó sin palabras, sinceramente no esperaba que pudiese ganar después de todo lo que pasó. Creo que podría considerarse uno de sus mayores logros”, relataba el “Caníbal” a la Gazzetta dello Sport.

    A lo largo de su carrera, el considerado por muchos como el mejor ciclista de la historia, conquistó un total de 279 victorias, con 11 Grandes Vueltas, 19 Monumentos y 3 mundiales. Pogacar, a sus 27 años, acumula 110 triunfos, 5 Grandes Vueltas, 11 Monumentos y 2 mundiales, datos que reflejan el camino del pequeño príncipe hasta la cúspide de la bicicleta. 

    ¿Qué le falta a Pogacar por ganar? No queda mucho tiempo para la siguiente cita con la historia, de hecho, será el próximo 13 de abril cuando la París-Roubaix celebre su 122ª edición. Ahí el esloveno tratará de estrenarse con el objetivo de convertirse en el cuarto ciclista en la historia capaz de ganar todos los Monumentos del ciclismo, esa lista de clásicas que cuenta con la Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la Lieja-Bastoña-Lieja, el Giro de Lombardía y, como no, la París-Roubaix. De esta forma igualaría las hazañas de Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rik Van Looy. 

    No es lo único que le falta al bueno de Pogacar. También le queda por ganar la medalla de oro olímpica o el campeonato del mundo de contrarreloj. Por otro lado, la Vuelta a España sigue sin contar con su nombre tras una única participación en 2019 en la que fue tercero. La historia está a sus pies y la pregunta no es si lo conseguirá, sino, más bien, cuándo lo hará. 

  • Antonelli rompe 20 años de sequía y devuelve a Italia a lo más alto de la Fórmula 1

    Antonelli rompe 20 años de sequía y devuelve a Italia a lo más alto de la Fórmula 1

    El joven piloto de Mercedes gana el GP de China, firma la pole más joven de la historia y se consagra como el heredero natural de una nueva era en el automovilismo

    Durante veinte años, el himno italiano no sonó en lo más alto de un podio de Fórmula 1. Demasiado tiempo para un país que lleva el automovilismo en su ADN. Este domingo, en el Gran Premio de China, ese silencio llegó a su fin gracias a un nombre propio: Kimi Antonelli.

    El piloto de Mercedes, con solo 19 años, logró en Shanghái la primera victoria de su carrera y devolvió a Italia a lo más alto de la categoría reina. La última vez que un piloto italiano había ganado una carrera fue en 2006, cuando Giancarlo Fisichella se impuso en el Gran Premio de Malasia. Entonces Antonelli ni siquiera había nacido.

    El triunfo tampoco fue una casualidad. Antonelli completó un fin de semana prácticamente perfecto. El sábado hizo historia al firmar la pole position más joven de la historia de la Fórmula 1 y el domingo confirmó sobre la pista una madurez impropia de su edad.

    La salida dejó además una imagen cargada de simbolismo: Lewis Hamilton tomó el liderato en los primeros metros frente al piloto que ahora ocupa su antiguo asiento en Mercedes. Antonelli no tardó en recuperar la primera posición y supo gestionar la ventaja hasta cruzar la meta convirtiéndose en el segundo ganador más joven de la historia de la Fórmula 1, sólo por detrás de Max Verstappen.

    Pero el significado de esta victoria va más allá. Italia fue una de las grandes potencias en los primeros años de la Fórmula 1. Giuseppe Farina se convirtió en el primer campeón del mundo en 1950 y poco después Alberto Ascari dominó la categoría con dos títulos consecutivos en 1952 y 1953. Desde entonces, el país ha mantenido intacta su enorme pasión por el automovilismo, aunque los triunfos de pilotos italianos se fueron haciendo cada vez más escasos.

    El éxito de Antonelli rompe ahora esa barrera psicológica. Considerado como una de las grandes promesas del automovilismo y formado dentro del programa de jóvenes pilotos de Mercedes, el italiano ha dado su primer gran golpe en la Fórmula 1. Italia vuelve a tener un piloto ganador y, tras lo visto en China, la sensación es que su historia en la élite puede dar mucho de lo que hablar.

  • El acelerón de Alcaraz hacia la historia

    El acelerón de Alcaraz hacia la historia

    No hay quien lo pare, apenas 22 primaveras y su trayectoria ya es digna de los mejores tenistas de la historia. Derechas veloces, dejadas sorprendentes, passings increíbles o voleas inverosímiles. Todo esto y mucho más forma parte del repertorio de Carlos Alcaraz, un tenista que está desafiando a la historia y que apunta a pulverizar todos los récords habidos y por haber. 

    En 2019, cuando dio sus primeros golpes en la élite del tenis mundial, pocos podían prever la magnitud del tenista que se estaba cociendo. La proyección, a la par que la ilusión, era tremenda, pero ni los más expertos vaticinaban un futuro tan exitoso. Su nombre empezó a ganar enteros cuando venció a Sinner en el Challenger de Alicante, siendo el primer tenista del 2003 en lograr un triunfo en un torneo de esta índole. 

    Carlos Alcaraz levanta el trofeo en Australia / AUS Open

    En el año de la pandemia ganó su primer partido ATP con 16 años y 10 meses en Rio de Janeiro, terminando la temporada entre los 250 mejores del mundo. Los récords de precocidad se le empezaban a caer de los bolsillos torneo tras torneo y fue en 2022 cuando llegó definitivamente para quedarse con un espectacular cambio físico.

    Por aquel entonces se coronó como campeón del US Open, proeza que le catapultó hasta el número uno mundial. Tras ello, empezó a coleccionar trofeos en todas las superficies y hasta el momento, son siete los Grand Slams levantados por el murciano. Eso sí, teniendo en cuenta su edad, el estado en el que está y el nivel del resto del circuito, es difícil no aventurarse a decir que puede llegar a una cifra sonrojante al final de su carrera. 

    Como todo en esta vida, su historia no está exenta de baches y momentos duros. Los JJOO de París fueron uno de ellos, tras uno de los mejores partidos de la historia del tenis, el murciano se tuvo que conformar con la plata en favor de Novak Djokovic. Por su cabeza brotó la sensación de que había fallado a todo un país, pero no tardaría en resarcirse.

    Adiós a Ferrero

    Hace justo 70 días, el mundo del tenis recibió una noticia que le dejó helado, Alcaraz había decidido prescindir de los servicios de Juan Carlos Ferrero. “Juanki” había sido mucho más que un entrenador para el murciano, él fue quien declinó ofertas de tenistas de élite mundial para centrarse en un joven de 15 años. Mucho se especuló sobre ello, los motivos de la separación se desconocían y el futuro no parecía certero, pero Carlitos se ha encargado de disipar todas las dudas en este arranque de temporada.

    El gran debe en la corta carrera de Alcaraz estaba en el Open de Australia, pero en este 2026 su rendimiento creció lo suficiente como para reinar en el primer grande de la temporada. Tras ello llegó Doha, donde nadie pudo hacerle sombra y sumó su 26º título ATP cediendo solo un set en todo el campeonato. De esta manera tiene garantizado el número uno hasta la gira de tierra al superar a Sinner con más de 3000 puntos. 

    12-0 y el tenista más joven de la historia en ganar los cuatro grandes. Este es el balance del español hasta el momento en la presente temporada. A su evolución en el juego le ha seguido una clara mejoría en el aspecto mental y la posibilidad de ganar los cuatro Grand Slams de la temporada parece más real que nunca. Bien es cierto que en el tenis nada está escrito y Sinner tiene mucho que decir al respecto, pero los mimbres ahí están. Una cosa es cierta y es que Carlos Alcaraz está destinado a hacer historia.