Etiqueta: Michael Jordan

  • El desafío al tiempo de LeBron James

    El desafío al tiempo de LeBron James

    El rendimiento en el deporte de más alto nivel suele ser un reflejo de cómo puede llegar a lastrar el paso de los años en las grandes figuras. Muchas carreras han perdido parte de su esencia en su ocaso por no saber decir basta, pero como todo en la vida, siempre hay excepciones.

    De hecho, algunas de estas desafían incluso a la propia naturaleza. A día de hoy, se ha convertido en algo casi poético ver a LeBron James correr la pista a los 41 años de edad, porque si, está dando la sensación de que el calendario es un concepto ajeno a su existencia. 

    La verdadera grandeza de su historia no reside en que siga jugando a su edad, que tiene un mérito tremendo, sino que sigue siendo igual de decisivo que el primer día. La NBA es una liga que devora carreras y permanecer en la élite por un largo periodo de tiempo solo es cosa de los elegidos.

    Pues LeBron lleva haciéndolo 23 años dominando en todos y cada uno de ellos. No está para sobrevivir, sino para imponerse. Nada se le atraganta y cuando podía parecer que empezaba a sufrir en el apartado físico, ha dado un paso hacia delante para seguir haciendo historia con sus Lakers en unos “play-offs” memorables

    Un alienígena sin fecha de caducidad

    Sus números ante los Rockets siguen pareciendo los de una estrella en su apogeo, pero reducir su impacto a la cantidad de puntos, asistencias, rebotes o robos sería faltarle el respeto al rey. Su trascendencia va mucho más allá y no solo tiene influencia en su propio juego, sino que también es decisivo en el rendimiento del equipo al completo. Contagia energía, entusiasmo, pasión por el deporte y carácter. La veteranía juega a su favor porque, cómo no, está curtido en mil batallas y nadie entiende ni ha entendido el juego como él. Hablamos de un elegido, de un alienígena sin fecha de caducidad

    La clave de este desafío al tiempo está en la disciplina. La obsesión por el cuidado del cuerpo hace tiempo que empezó a dar sus beneficios, ya que durante años se ha hablado de las inversiones millonarias en su preparación física, de sus rutinas, de su descanso… Pocos son conscientes del trabajo que hay detrás. 

    Poder verlo en pista tras 23 temporadas ha convertido su figura en una a la cuál es obligado admirar, ya no solo el público, sino también los propios rivales y entrenadores. El fin cada vez está más cerca, de ahí la importancia de disfrutarlo porque es una cosa que difícilmente pueda volver a pasar. A su historia aún le quedan muchos capítulos por escribirse y el primero pasa por superar a los Rockets en la primera ronda, algo que se antoja sencillo vista la diferencia de victorias.

    Luego espera Oklahoma City Thunder o lo que es lo mismo, escalar el Everest. Quizás ahí ya tenga la ayuda de Doncic, el llamado a recoger el testigo en la franquicia más grande de la NBA. El futuro nadie lo conoce y en el mundo del baloncesto nada se puede dar por sentado, pero una cosa está clara y es que LeBron James está desafiando a la naturaleza. 

  • EL ALL-STAR DE LA NBA: UN CIRCO SIN EMOCIÓN

    EL ALL-STAR DE LA NBA: UN CIRCO SIN EMOCIÓN

    Tiempo atrás, febrero era uno de los meses más esperados para los amantes del baloncesto, puesto que llegaba el fin de semana de las estrellas.  Tres días en los que los grandes de este maravilloso deporte se juntaban para ofrecer un espectáculo sin igual, uniendo talento, competitividad y showtime.  El All-Star Weekend era casi más esperado que los propios Playoffs, pero esto ha ido cambiando.  En los últimos años, este evento ha ido perdiendo progresivamente su atractivo.  El partido de las estrellas se ha convertido en una pachanga, los concursos no ofrecen nada novedoso y el público, que antes iba a ver baloncesto top, ahora se conforma con ver los looks de los famosos. 

    El problema no reside en los nuevos formatos que se le están intentando dar al partido, sino en la falta de compromiso de los jugadores, la nula competitividad y la sensación de que este fin de semana ha dejado de ser un evento deportivo, pasando a ser uno de marketing. La NBA necesita cambios urgentes, ya que la posibilidad de que pierda el poco encanto que todavía le queda, está muy cerca.  

    Un partido sin esencia

    Durante toda la historia de la NBA, el All-Star Game ha sido un partido con un alto nivel entre los mejores jugadores de la liga, eso sí, también habían momentos de show y jugadas vistosas que han pasado a la historia.  Pero siempre tenía un mínimo de intensidad, sobre todo al final, donde tocaba apretar las tuercas para intentar ganar el partido. 

    Sin embargo, el mínimo de intensidad ha desaparecido, el partido ha pasado a ser un “a ver quién mete más”.  Los jugadores no defienden.  Se ha convertido en un festival de triples y mates, con marcadores altísimos como el del año pasado (211-186).  Parece más un marcador del NBA 2K, que de la vida real. 

    La NBA se está esforzando en hacerlo más atractivo.  Primero eliminó la clásica rivalidad entre Este y Oeste, pasando a un sistema de capitanes, dónde los jugadores con más votos elegían sus equipos (igual que en el recreo).  No funcionó y ahora el formato es un torneo entre cuatro equipos con partidos a cuarenta puntos, con tres equipos seleccionados por sus méritos y otro traído a través del partido de los jóvenes del viernes. 

    Keyonte George luchando un balón con Damian Lillard // REUTERS

    ¿Dónde quedó la magia de los concursos?

    El concurso de mates ha pasado de evento estrella a decepción constante.  Dicen que tiempos pasados siempre fueron mejores y parece que no se equivocan.  Hubo una época en la que todo se paraba para ver las barbaridades que hacían nombres cómo Michael Jordan, Vince Carter, Kobe Bryant, Zach LaVine o Aaron Gordon.

    Hoy en día, “dunkers” como Ja Morant, Anthony Edwards, Giannis Antetokounmpo han dejado de participar, dando paso a otros menos conocidos.  ¿Por miedo a una lesión? ¿Por qué no les motiva? Son preguntas que la NBA debe replantearse, ya que cada año vemos intentos forzados de innovar, pero sin impacto en el público.  Parece que el Concurso de Mates seguirá siendo una sombra de lo que fue. 

    A diferencia de los mates, el Concurso de Triples es el único que ha ido ganando protagonismo, motivado por el auge del tiro exterior en la liga.  Siempre resulta interesante ver a los mejores “shooters” competir entre ellos.  Stephen Curry, Klay Thompson, Buddy Hield o Damian Lillard han dejado momentos para el recuerdo.  Pero parece que, sólo con los triples, no se puede sostener todo un fin de semana. 

    Mac McClung fue el campeón del Concurso de Mates // REUTERS

    El evento ya no engancha a los de siempre

    Las generaciones que crecieron con Michael Jordan, Larry Bird o Magic parece que están viendo un deporte distinto.  El afán por querer atraer al público juvenil está haciendo que se pierda a los de siempre. 

    ¿Quiere la NBA un evento que sólo quede bien en las redes sociales o quiere uno que emocione a los amantes del buen baloncesto?