La temporada regular de la NBA 2025-26 ha llegado a su fin. 82 partidos después, el mapa competitivo está dibujado, pero no necesariamente claro. Porque si algo ha dejado este cierre de curso es una sensación extraña: hay favoritos, sí, pero también dudas estructurales sobre hacia dónde camina la liga.
Un final decidido… pero no del todo
Los últimos partidos de la temporada regular sirvieron para definir posiciones, pero también para evidenciar uno de los grandes problemas actuales: la gestión competitiva del calendario. Equipos que rotan plantillas enteras, estrellas que apenas pisan la pista y quintetos improvisados han marcado el cierre de curso, reabriendo el debate sobre el famoso “tanking” y la integridad del espectáculo.
En paralelo, más de 2.500 millones de dólares en salarios quedaron fuera de juego en la última jornada. Una cifra que refleja no solo el poder económico de la NBA, sino también sus contradicciones: la liga más global del mundo… pero cada vez más difícil de seguir con coherencia competitiva.
Oklahoma y Detroit mandan
En lo estrictamente deportivo, la temporada regular sí dejó certezas en la cima. En el oeste, los Oklahoma City Thunder cierran como el gran referente, mientras que en el este los Detroit Pistons han sorprendido liderando la conferencia.
Junto a ellos, nombres clásicos siguen presentes en la élite: Boston Celtics, New York Knicks, Denver Nuggets o Los Ángeles Lakers. Equipos que no solo llegan a playoffs, sino que lo hacen con aspiraciones reales. La igualdad es máxima. Y eso, en teoría, es una gran noticia.
El «play-in», espectáculo o parche
Pero si hay un elemento que define la NBA moderna es el «play-in». Ese torneo intermedio que enfrenta a los equipos del 7º al 10º puesto y que, una vez más, decidirá las últimas plazas de playoffs.
Este año no falta dramatismo:
Warriors vs Clippers en un “win or go home”
Suns vs Blazers por el acceso directo
76ers vs Magic y Hornets vs Heat en el Este
El formato funciona a nivel de audiencia y emoción, pero también genera debate: ¿premia realmente la regularidad o introduce demasiado azar en la ecuación?
Viejas leyendas, nuevas narrativas
En medio de todo, las historias individuales siguen siendo el alma de la liga. LeBron James continúa liderando a unos Lakers competitivos pese a las lesiones, demostrando que su impacto trasciende generaciones.
Mientras tanto, figuras emergentes como Victor Wembanyama o Shai Gilgeous-Alexander consolidan una nueva era que ya no es futuro, sino presente. La NBA vive en ese equilibrio constante: nostalgia y renovación, legado y reinvención.
El conjunto angelino sigue acumulando buenas sensaciones ante rivales exigentes tras un inicio de temporada para olvidar
La revolución en la NBA tiene nombres y apellidos: Los Ángeles Lakers. Un equipo que arrancó con más sombras que luces, con la sensación de que sus tres estrellas no eran compatibles y con una fragilidad defensiva que apuntaba a lo peor, ha sido capaz de dar un golpe sobre la mesa en el momento más decisivo de la temporada.
Lo que antes era miedo ahora se ha convertido en solidez a lomos de un histórico Luka Doncic que, quizás, llega demasiado tarde para el MVP, pero que ha afilado los colmillos en un momento en el que solo los grandes saben hacerlo.
Las bajas lastraron al conjunto angelino durante gran parte de la temporada y por momentos incluso llegaron a coquetear con los puestos de “play-in”, pero una vez todos sanos están protagonizando una narrativa digna del Óscar. Las sombras sobre el funcionamiento del tridente LeBron-Reaves-Doncic eran alargadas y los números hablaban por sí mismos, pero ahora todo ha cambiado.
A raíz del crecimiento del esloveno y de la vuelta a las canchas del rey, los angelinos son el mejor ataque de la NBA y la décima mejor defensa, algo impensable meses atrás. Los triunfos consecutivos ante rivales contender como son los Knicks, Timberwolves, Nuggets o Rockets les han hecho subir en las quinielas y ya miran a los más grandes de tú a tú.
No se puede entender este ascenso sin la figura de Marcus Smart, el pegamento del equipo. Se está volviendo a asemejar al de los Celtics y sin hacer grandes actuaciones en lo que se refiere a la anotación, está siendo desequilibrante desde la parcela defensiva. No duda en tirarse al suelo a por el balón y su intensidad se está contagiando al resto de sus compañeros, incluso a Deandre Ayton. El pívot, criticado por hacer “números vacíos”, ha crecido en defensa y se está haciendo fuerte en la zona partido tras partido.
No son los únicos “secundarios” que están practicando su mejor baloncesto de la temporada. Hachimura, con unos aciertos desde el triple sensacionales, está ofreciendo mil garantías en ataque, mientras que LaRavia se ha ganado un hueco a pulso en la rotación gracias a su gran defensa. Kennard ha caído de pie en el conjunto de las estrellas, mientras que Vanderbilt sigue siendo importante en la zona.
¿Hasta dónde llegarán estos Lakers? Nadie lo sabe y en el baloncesto nada se puede prever, pero lo que está claro es que no tendrán un camino sencillo. Si todo sigue su cauce, en primera ronda podrían verse las caras ante Timberwolves, Nuggets o Rockets. La conferencia oeste en los “play-offs” será una carnicería y es que en segunda ronda, sobre el papel, aguardarán Oklahoma City Thunder. Parece difícil imaginarse a estos Lakers superando tantas eliminatorias, pero con Doncic, Reaves y LeBron a su máximo nivel, nada se puede dar por hecho.
El paso del tiempo es inevitable y en la élite más absoluta del deporte mundial, todavía más. Nadie en la faz de la tierra puede escaquearse de la erosión creada por los años, ni siquiera los LeBron James, Stephen Curry o Kevin Durant de turno. Aunque pueda parecer imposible y algo muy lejano, el paso de la antorcha en la mejor liga de baloncesto del mundo está más cerca que nunca y sobre esto la NBA es experta.
La liga, durante su extensa historia, se ha visto obligada a enfrentarse a este reto en numerosas ocasiones y a lomos de grandes figuras ha conseguido seguir hacia delante. ¿Lo hará por enésima vez? Sobre el papel, la respuesta parece clara.
Internacionalización
Bien es cierto que el paradigma en la NBA actual difiere mucho de lo visto años atrás. Las figuras americanas comandaban la liga con puño de hierro y los europeos quedaban relegados a un segundo plano en lo que a importancia se refiere. Michael Jordan, Larry Bird, Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Tim Duncan, Kobe Bryant, Shaquille O’Neal, LeBron James o Stephen Curry. Para muchos, estos son los mejores jugadores de la historia y todos parten con un aspecto en común, su nacionalidad.
En los últimos años, la globalización, tan ansiada por la NBA, ha hecho que el testigo cambie y que las grandes estrellas no sean estadounidenses. Europa, y el resto del mundo en general, entró con fuerza en el panorama baloncestístico, de hecho, solo hay que analizarlo con los datos en la mano . Los últimos siete MVPs son de jugadores no estadounidenses y mirando hacia el futuro, esta tónica apunta a seguir varios años más.
Jokic, Shai, Doncic, Wembanyama y Antetokounmpo se han instaurado en la cúspide del baloncesto mundial siendo todos europeos a excepción del base de los Oklahoma City Thunder, quien nació en Toronto, Canadá. Se augura difícil pensar que el mejor jugador de la temporada esté fuera de esta lista y quizás, varios de estos, deberían empezar a estar incluidos en conversaciones incómodas.
El primero es, como no, Nikola Jokic. El serbio ha normalizado terminar noche tras noche con un triple doble bajo el brazo y ha redefinido la figura del pívot moderno. Su visión de juego, su inteligencia táctica y su capacidad para controlar absolutamente todo lo que pasa en la pista le han llevado a dominar la liga sin un físico atlético. Sus líneas estadísticas no son propias de un cinco, pero para él ya es habitual algo que en la antigüedad era anómalo.
El MVP Shai también está empezando a ganar enteros en varias conversaciones. Su temporada 2024-2025 fue brutal y está a la altura de muy pocos en la historia. Ganó todo lo que se podía ganar sin despeinarse y aupó a OKC hacia su primer anillo.. Otro que está rompiendo récords con una facilidad pasmosa es Doncic. Su traspaso a los Lakers revolucionó la NBA y dentro del gran mercado de Los Ángeles apunta a reescribir la historia de la franquicia.
En manos de Wembanyama pasa gran parte del futuro del baloncesto. Pocos jugadores generan tanta expectación como el francés, siendo este una combinación espectacular de altura, coordinación, tiro exterior y defensa que parece sacada de un videojuego. Por otro lado está Antetokounmpo con su futuro en el aire. Tras sus dos MVPs en Milwaukee, su marcha parece más cerca que nunca, por lo que la liga aguarda uno de los movimientos más importantes de los próximos años.
¿Esto significa que Estados Unidos se está quedando sin figuras? Absolutamente no. Anthony Edwards, Jayson Tatum, Cade Cunningham, Jalen Brunson o Tyrese Halliburton son algunos de los nombres que también están llamados a dominar la liga. La transición generacional no es sencilla, pero la NBA la está preparando de la mejor manera. La mezcla perfecta entre talento joven, diversidad internacional y la creación de narrativas promete más emoción que nunca.
La NBA siempre se ha presentado como el baloncesto más competitivo y espectacular del planeta donde los mejores atletas del mundo luchan cada noche por la victoria, pero hoy enfrenta una de sus mayores contradicciones internas: equipos que pierden a propósito para mejorar su posición en eldraft y, con ello, aumentar sus probabilidades de conseguir a la próxima gran estrella.
Este fenómeno, conocido como tanking, no es nuevo. Pero la temporada 2025-26 ha sido descrita por el comisionado Adam Silver como “peor que en años recientes”, un problema que amenaza con socavar la integridad competitiva de una liga que antepone el espectáculo y la competencia.
¿Qué es exactamente el tanking?
En términos simples, tanking es la práctica de dejar de competir deliberadamente con el objetivo de perder partidos. En el contexto de la NBA, esto se traduce en sentar a jugadores sanos, intercambiar activos valiosos por opciones de draft o simplemente “jugar para perder” para mejorar las probabilidades en la lotería del draft que otorga las primeras selecciones a los equipos con peor desempeño.
Esto significa que equipos sin opciones realistas de playoffs no tienen incentivos para competir al máximo en las últimas semanas de la temporada, porque un mal récord puede traducirse en una futura estrella que cambie los destinos de la franquicia.
Markkanen y Siakam pugnan durante el Utah Jazz-Indiana Pacers / NBA
Lo que distingue a este año es la intensidad con la que algunos equipos han adoptado esta filosofía. Minutos reducidos a sus mejores jugadores, decisiones estratégicas para caer en el marcador, intercambios que debilitan la plantilla e incluso sanciones de la propia liga se han convertido en parte de la narrativa.
Un ejemplo reciente es el castigo de 500.000 dólares a los Utah Jazz por retirar a sus mejores jugadores en situaciones donde, según la NBA, se estaba manipulando el resultado para favorecer el draft. La liga también multó a los Indiana Pacers, consolidando un mensaje firme: el comportamiento que prioriza el draft sobre la competencia no será tolerado sin consecuencias.
Los críticos del tanking señalan que esta práctica no solo afecta al rendimiento de los equipos involucrados, sino que también erosiona la confianza del aficionado, que paga entradas, abonos y derechos de transmisión esperando un espectáculo competitivo.
Las soluciones al tanking
Ante esta situación, la NBA está preparando cambios significativos en el sistema de lotería y draft con la intención de reducir los incentivos para perder partidos. Durante reuniones con los 30 equipos y el comité de competición, Silver ha presentado propuestas que podrían entrar en vigor a partir de la temporada 2026-27.
Algunas de las ideas más destacadas son:
Congelar las probabilidades de la lotería en una fecha temprana del calendario, como la fecha límite de traspasos o incluso antes, para eliminar el incentivo de perder partidos tarde en la temporada.
Prohibir que un equipo tenga un pick alto en el draft en años consecutivos o justo después de haber logrado buenos resultados la temporada anterior. Esto evitaría que franquicias alternen entre malas temporadas y picks altos continuos.
Asignar probabilidades de la lotería basadas en el rendimiento de dos años en lugar de un solo año, reduciendo el peso de una temporada mala aislada.
Incluir a equipos del play-in en la lotería para que la diferencia entre “competir por playoffs” y “tanking total” sea menos pronunciada.
Eliminar protecciones intermedias de picks para que los equipos no puedan mantener posiciones altas de forma estratégica mediante cláusulas complicadas en traspasos.
Más radicalmente, figuras dentro de la liga han sugerido propuestas drásticas incluso borrar el draft por completo o reemplazarlo por un mecanismo alternativo, aunque estos enfoques se debaten intensamente debido a su impacto profundo sobre la estructura tradicional de la liga.
¿Podrá resolverlo la NBA?
Detrás de todas estas propuestas hay una pregunta incómoda: ¿Cómo equilibrar la ayuda a los peores equipos sin recompensar que pierdan de manera deliberada? Es un reto de diseño competitivo que muchas ligas con sistemas cerrados sufren, y la NBA no es la excepción.
En Europa, el sistema de ascensos y descensos crea incentivos completamente distintos, donde perder tiene consecuencias negativas reales, pero en la NBA un descenso no existe, así que la solución tiene que reinventar el sistema de incentivos sin desmantelar la esencia del draft.
Una liga que compite por mejorar… incluso cuando pierde
El tanking ha demostrado ser uno de los dilemas más persistentes en el baloncesto moderno. La temporada 2025-26 puso en evidencia hasta qué punto perder deliberadamente puede convertirse en una estrategia dominante para equipos desesperados por cambiar su rumbo. Pero la NBA, bajo la dirección de Adam Silver, ha decidido que la integridad competitiva es una prioridad.
Los próximos meses serán clave: los cambios en la lotería y el draft que se discuten hoy podrían redefinir cómo se compite en esta liga en el futuro, equilibrando tradición, espectáculo y justicia deportiva.
Versatilidad, inteligencia y sacrificio. Así es la nueva cara del baloncesto español. Así es Santi Aldama, ala-pívot de los Memphis Grizzlies y candidato al mejor sexto hombre de la NBA.
Aldama no es un ejemplo típico de europeo en la NBA, como lo fueron Doncic, los Gasol o Jokic. No llegó a la mejor liga del mundo desde el viejo continente, sino que él ya estaba en Estados Unidos. Jugó para los Loyola Greyhounds de la Universidad Loyola Maryland y dos años le bastaron para dejar su huella. Después de perderse los primeros 22 partidos de su temporada de novato por una lesión, una vez recuperado promedió 15,2 puntos y 7,6 rebotes por partido, dejando pinceladas del gran jugador en el que se iba a convertir.
Su segunda temporada, la 20-21, creció como jugador, subiendo a 21,2 puntos y 10,1 rebotes. Fue la estrella y lideró a su equipo. Su capacidad para anotar en diferentes situaciones y su actitud llamaron la atención de los scouts de la NBA, quienes lo vieron como una pieza interesante para sus equipos.
Llegada a la NBA
Con el número 30 del Draft llegó el canario a la mejor liga del mundo. Fue drafteado por Utah Jazz en el 2021 y posteriormente enviado a Memphis dónde firmó un contrato por cuatro temporadas. En su temporada rookie (2021-2022), participó en 32 partidos, con unos promedios de 4,1 puntos y 2,7 rebotes en 11,3 minutos por encuentro. La adaptación no fue fácil.
Su segundo año fue muy diferente. Santi era un jugador mucho más hecho y eso lo agradecieron los Grizzlies, que le dieron un rol mucho más importante. Disputó 77 partidos, 20 como titular, con promedios de 9 puntos, 4,8 rebotes, 1,3 asistencias en 21,8 minutos por encuentro. La mejora en el tiro exterior y su mayor presencia defensiva fueron claves, convirtiéndolo en un jugador clave para Taylor Jenkins.
Santi Aldama durante un calentamiento previo a un partido // NBA Spain
Temporada de consolidación
La temporada 2023-2024 fue clave para Aldama, ya que dió un pasó hacia delante en su desarrollo. Con un rol más destacado en la rotación, tuvo promedios de 13 puntos, 7,6 rebotes y 3,8 asistencias por partido, con un 47% en tiros de campo. Además, fue titular en la mayoría de los partidos y superó los 30 minutos jugados en varios partidos
Su evolución, tanto ofensiva, como defensiva ha sido muy notable. Ha mejorado su capacidad para generar su propio tiro, su lanzamiento de tres y su defensa perimetral. Este hecho le ha permitido ganarse la confianza del cuerpo técnico, de Taylor Jenkins y de sus compañeros. Su versatilidad le ha permitido tener un hueco en unos Grizzlies muy competitivos. jugando en diferentes posiciones y adaptándose a todas las necesidades del equipo.
El socio perfecto de Ja Morant
Santi Aldama y el base de Carolina del Sur forman una dupla que tiene a toda Memphis ilusionada. Los Grizzlies son cuartos en el oeste, estando por delante de franquicias como Lakers, Golden State, Minnesota o Clippers.
Tras todos los problemas extradeportivos de Morant, los secundarios tuvieron que erigirse en la temporada pasada para salvar a un equipo sumergido entre las bajas. Ahí apareció Santi. Cuando más se necesitaba, dió un paso al frente y se hizo un nombre dentro de la mejor competición de baloncesto del mundo. Ahora, en la temporada 24-25, el equipo está sano y cuenta con todos sus activos. Santi está en la conversación para ganar el premio al mejor sexto hombre de la NBA y tiene promedios de 12,7 puntos, 6,7 rebotes y 2,8 asistencias. Su techo es el cielo y el de los Grizzlies el anillo.
Aldama subiendo el balón durante un partido // NBA Spain
Memphis está cultivando una cultura de equipo ganador, prácticamente todos sus jugadores son drafteados por ellos y la química que tienen es envidiable. Cada uno tiene claro cuál es su rol, no hay egos. Esto se traduce en un récord de 43 victorias y 25 derrotas. El equipo de Taylor Jenkins es una máquina, que se está empezando a convertir en perfecta.
Situación contractual
Actualmente Aldama tiene garantizados 3,9 millones de dólares para esta temporada y tras los números que está cuajando y las sensaciones que da en pista, está en el momento clave de su carrera. Este verano acaba contrato y podría ser agente libre restringido. Memphis tiene la opción de extender su contrato antes de que finalice la campaña, y dada su progresión y estatus en la liga, no sería descabellado que le ofrezcan un buen pellizco de dólares.
Muchos equipos de la liga han mostrado interés en su perfil y podría recibir ofertas importantes en el mercado. Aún queda tiempo para saber si habrá un cambio de aires o no, pero lo que sí que es cierto es que Santi está a nada de un contratazo. Totalmente merecido.
Selección nacional
Con la selección española, Santi Aldama ha sido convocado con las categorías inferiores y en el Europeo sub 18, el cuál ganó España, fue el MVP del campeonato. Ahora, en la absoluta, es el referente del equipo. Tras Pau, Marc, Rudy o Navarro, llega el turno de Aldama. En los Juegos Olímpicos de París promedió más de 17 puntos y 9 rebotes, salvando los muebles de una selección mermada por el cambio de generación.
Pese a que parezca difícil e imposible repetir lo pasado, las nuevas generaciones del baloncesto en España ilusionan. Hay grandes jugadores que están esperando su momento para tirar la puerta abajo y también los hay qué la han tirado ya. Uno de estos es Aldama. La nueva cara del baloncesto español.
Aldama celebrando durante los JJOO de París // @santialdama
IMAGEN PRINCIPAL DE SANTI ALDAMA CON UN BALÓN EN LA MANO // MEMPHIS GRIZZLIES
Tiempo atrás, febrero era uno de los meses más esperados para los amantes del baloncesto, puesto que llegaba el fin de semana de las estrellas. Tres días en los que los grandes de este maravilloso deporte se juntaban para ofrecer un espectáculo sin igual, uniendo talento, competitividad y showtime. El All-Star Weekend era casi más esperado que los propios Playoffs, pero esto ha ido cambiando. En los últimos años, este evento ha ido perdiendo progresivamente su atractivo. El partido de las estrellas se ha convertido en una pachanga, los concursos no ofrecen nada novedoso y el público, que antes iba a ver baloncesto top, ahora se conforma con ver los looks de los famosos.
El problema no reside en los nuevos formatos que se le están intentando dar al partido, sino en la falta de compromiso de los jugadores, la nula competitividad y la sensación de que este fin de semana ha dejado de ser un evento deportivo, pasando a ser uno de marketing. La NBA necesita cambios urgentes, ya que la posibilidad de que pierda el poco encanto que todavía le queda, está muy cerca.
Un partido sin esencia
Durante toda la historia de la NBA, el All-Star Game ha sido un partido con un alto nivel entre los mejores jugadores de la liga, eso sí, también habían momentos de show y jugadas vistosas que han pasado a la historia. Pero siempre tenía un mínimo de intensidad, sobre todo al final, donde tocaba apretar las tuercas para intentar ganar el partido.
Sin embargo, el mínimo de intensidad ha desaparecido, el partido ha pasado a ser un “a ver quién mete más”. Los jugadores no defienden. Se ha convertido en un festival de triples y mates, con marcadores altísimos como el del año pasado (211-186). Parece más un marcador del NBA 2K, que de la vida real.
La NBA se está esforzando en hacerlo más atractivo. Primero eliminó la clásica rivalidad entre Este y Oeste, pasando a un sistema de capitanes, dónde los jugadores con más votos elegían sus equipos (igual que en el recreo). No funcionó y ahora el formato es un torneo entre cuatro equipos con partidos a cuarenta puntos, con tres equipos seleccionados por sus méritos y otro traído a través del partido de los jóvenes del viernes.
Keyonte George luchando un balón con Damian Lillard // REUTERS
¿Dónde quedó la magia de los concursos?
El concurso de mates ha pasado de evento estrella a decepción constante. Dicen que tiempos pasados siempre fueron mejores y parece que no se equivocan. Hubo una época en la que todo se paraba para ver las barbaridades que hacían nombres cómo Michael Jordan, Vince Carter, Kobe Bryant, Zach LaVine o Aaron Gordon.
Hoy en día, “dunkers” como Ja Morant, Anthony Edwards, Giannis Antetokounmpo han dejado de participar, dando paso a otros menos conocidos. ¿Por miedo a una lesión? ¿Por qué no les motiva? Son preguntas que la NBA debe replantearse, ya que cada año vemos intentos forzados de innovar, pero sin impacto en el público. Parece que el Concurso de Mates seguirá siendo una sombra de lo que fue.
A diferencia de los mates, el Concurso de Triples es el único que ha ido ganando protagonismo, motivado por el auge del tiro exterior en la liga. Siempre resulta interesante ver a los mejores “shooters” competir entre ellos. Stephen Curry, Klay Thompson, Buddy Hield o Damian Lillard han dejado momentos para el recuerdo. Pero parece que, sólo con los triples, no se puede sostener todo un fin de semana.
Mac McClung fue el campeón del Concurso de Mates // REUTERS
El evento ya no engancha a los de siempre
Las generaciones que crecieron con Michael Jordan, Larry Bird o Magic parece que están viendo un deporte distinto. El afán por querer atraer al público juvenil está haciendo que se pierda a los de siempre.
¿Quiere la NBA un evento que sólo quede bien en las redes sociales o quiere uno que emocione a los amantes del buen baloncesto?